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La conga de Mandela

Nada hay más demencial que la que se lió en Johannesburgo en el funeral de Mandela dónde salvo el muerto nadie estuvo en su sitio. Dice la revista “Time” que la metedura de gamba del año ha sido el “relaxing cup” de Ana Botella, pues no, se han colado por cerrar la edición antes de tiempo porque nada hay más demencial que la que se lió en Johannesburgo en el funeral de Mandela dónde salvo el muerto nadie estuvo en su sitio. Lo que no era Corinna era Rajoy echando de menos el gol de Iniesta en lugar de alabar al difunto; allí tonteó la primera ministra danesa con Obama y logró que se mosqueara Michelle de tal manera que las lenguas de doble filo de Washington aseguran que el presidente esa noche durmió en el sofá del “Air Force One”.

El remate de lo absurdo fue un traductor de signos que hacía gestos de gorrilla para que aparcaras en el hueco en lugar de traducir los discursos oficiales. A la poderosa CIA se les coló este tipo que asegura tener brotes esquizoides junto al presidente de los Estados Unidos del que estuvo a medio metro de distancia y no fueron capaces de reaccionar a tiempo. Thamsanqa Jantije le quita el primer puesto a Ana Botella en el famoso discurso olímpico de Buenos Aires. Además, el cachondo de Jantije está orgulloso de su trabajo cuando debería andar buscando un agujero en la tierra para esconderse un tiempo. El tipo se quedó con todo el mundo con esos gestos que eran más propios de ballet de Locomía que de experto en el lenguaje para sordos.

Entre cuernos, (el traductor los usaba mucho, sospechosamente junto a Obama), cuchicheos alrededor de Corinna, charletas de Bush con Rania de Jordania y encuentros casuales de Rajoy con Obama en el gimnasio del hotel, (Obama acompañado de una mujer, según Rajoy), el funeral-party acabó en conga de regreso al aeropuerto. Allá que iban todos cogidos por la cintura más contentos que una excursión de colegiales en una piscina de bolas. Por fortuna solo estuvieron unas horas en Johhanesburgo porque caso de haber estado más tiempo los divorcios habrían sido sonados. De momento en la Casa Blanca se escuchan voces porque la bronca parece no tener fin.

Se creían los sudafricanos que solo ellos sabían cómo honrar al muerto con bailes y canciones hasta que llegaron los reyes del ritmo a la tribuna de autoridades para comportarse como demonios de Ultra Sur. Puestos a echar a alguien en falta no hubiera desentonado José María del Nido gritando tres veces “¡Viva el Sevilla!”. Muy cierto que son como críos aunque tienen responsabilidades mundiales. ¡Berlusconi la que te has perdido!, también ese tonto de primer ministro checo que no quería ir porque era un “coñazo”, Sudáfrica queda en el quinto pino, decía. Siempre nos quedará Johannesburgo le decía Bush a Rannia en la oreja antes de subir al avión. Menudas risas.

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La conga de Mandela

Rafael Martínez-Simancas

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