Categorías: Opinión

Otra vez no

Tengo un firme propósito que voy a mantener. No volveré a discutir de la catalanidad de España o la españolidad de Cataluña, mientras se siga llevando a cabo la demolición de las pensiones, la sanidad y la educación. Los tres pilares del sistema social que tanto nos costó construir.

No falla. Es un asunto recurrente que, de momento, parece funcionar siempre. Cada vez que los habitantes del Estado español se ven obligados a soportar una crisis económica dura y sus terribles consecuencias, aparece en el horizonte el trampantojo separatista como una efectiva fórmula de distracción que roba el escenario de la discusión a los problemas reales.

De hecho, si yo fuera catalán y catalanista, lo que me preguntaría en este momento sería, cuáles son los motivos de que los servicios públicos de que gozaba se hayan deteriorado a la velocidad que lo han hecho, hasta quedar en el lamentable estado en que se encuentran. ¿Todo ha pasado por culpa del Gobierno central? Antes de darlo por hecho quizá estuviera bien recordar que en la última década, todos los gobiernos catalanes, incluidos los tripartitos, tuvieron un elevado componente nacionalista, con la participación activa de grupos como ERC, representantes del ala dura del independentismo. Y todos ellos, sin excepción pactaron sin problemas con Madrid.

Por eso esta vez me niego a comprar la misma mercancía defectuosa que no paran de ofrecerme. Quiero debatir y preocuparme de esos recortes descomunales, que pretenden ser irreversibles y que ponen en duda, como decía antes, el futuro de esos tres elementos básicos de nuestra sociedad. Brutales ajustes diseñados para dejar sin fondos a la educación, la sanidad y las pensiones. Algo que, además, en este último caso se articula a través de una extraordinaria mentira que denominan reforma y que se propone arrebatar a los pensionistas lo que les corresponde por derecho. Porque no son abuelitos que merezcan caridad. Ni mucho menos. Si no ciudadanos que han cotizado durante toda su vida laboral para tener derecho a vivir una jubilación tranquila.

Además, estas modificaciones que ahora quieren introducirse desde el Gobierno no han sido expuestas a los ciudadanos previamente en un programa electoral y, por lo tanto, surgen sin el respaldo de la aceptación de los votantes que es en quienes reside la soberanía popular. Y ni siquiera se han debatido en el Parlamento como sería de recibo.

Así que lo repito. Yo sólo hablaré de la posible secesión catalana, después de agotar por completo los debates necesarios que exige una actualidad, lamentablemente marcada por los recortes en sanidad y educación y el atraco que planean hacerle a los pensionistas.

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Otra vez no

Carlos Humanes

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