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Botella y tapón

Las encuestas se manejan como convenga y no hay mayor encuesta que las urnas, (esta última frase es uno de los comodines de Esperanza Aguirre, hoy premiada con la Medalla de la Comunidad de Madrid). Luego están las encuestas internas, las que manejan los partidos que son las que escuecen de verdad. En el PP saben que con Ana Botella no revalidan mayoría en el Ayuntamiento de la capital, y algo debe intuir ella porque cada movimiento que hace es un nuevo manotazo a la sensibilidad de los madrileños. Esta señora hace tiempo que no baja el ceño y se muestra hostil con su entorno al que culpa de todos los males que ella genera.

Desde mucho antes del desdichado accidente del Madrid Arena y que tan mal gestionó la alcaldesa, se venía produciendo un distanciamiento de Botella con la realidad tanto municipal como de partido. Botella no cuenta con apoyos en el PP regional y eso que llegó con ganas de heredar el aparato que dejaba Aguirre sin darse cuenta de que la “lideresa” lo dejaba todo atado y bien atado en manos de Ignacio González. Lo que ella suponía un cambio de cromos se le complicó bastante, no supo adaptar a su tiempo lo que en su día le ocurrió a Manuel Cobo.

Botella es en este momento el problema de un partido que ha sabido revalidar varias mayorías absolutas sucesivas en la capital con candidatos tan dispares como Álvarez del Manzano y Ruíz-Gallardón, (este último está convencido de que ganaban por su cara guapa). Pues esa maquinaria potente, engrasada, disciplinada hasta decir basta, no puede tirar del lastre de la actual alcaldesa. Lo curioso es que mientras que Aguirre logró trazar un perfil de estadista liberal desde la Puerta del Sol, Botella ha sido incapaz de siquiera lograr un acercamiento a la ciudadanía que le sigue apreciando como la número dos de Gallardón. Eso sin contar la poca simpatía que levanta en los medios de comunicación, una distancia que le beneficia muy poco, (nada que ver con Aguirre presidenta que se ponía las camisetas de los equipos que hicieran falta y se sabía de memoria los nombres de los periodistas que iban a sus ruedas de prensa).

El PP madrileño verá si quiere seguir con el marrón de la alcaldía durante mucho tiempo o empiezan a preparar una estrategia en paralelo que no les arrebate lo que tienen desde que se unieron con el candidato de la UCD, Agustín Rodríguez Sahagún en moción de censura contra Juan Barranco. A Botella no le queda mucho para empezar a despotricar contra el empedrado y empezar una nueva guerra Ayuntamiento-Génova-Comunidad.

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Botella y tapón

Rafael Martínez-Simancas

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