Le he preguntado a mi jefe por la prohibición sobre las ventas a corto. Que este jueves podría anularse y, por tanto, quizá volver todo a las andadas de julio, que es cuando me parece se impuso el regulador y dijo basta.
El tipo me ha contestado que desde el punto de vista de la industria del mercado de valores interesa que esta prohibición se levante, porque genera sus correspondientes ingresos por comisiones y demás movimientos "interesantes", sobre todo para sus participantes.
Sin embargo, desde el punto de vista teórico puede que merezca la pena tomarse en serio -y darle una pensada- al tema de volver a permitir este tipo de prácticas debido a la escasa transparencia real que encierran estas operaciones y sus efectos sobre el mercado. Es decir, que esos movimientos de carácter especulativo invitan a que la cautela marque la trayectoria a seguir.
En cualquier caso, mi jefe añade que si la transparencia fuese rigurosa y los mecanismos de control hubiesen contrastado su eficacia, probablemente no estaríamos hablando de dudas sino que esas operaciones estarían realizándose sin problemas y sin afrontar la acusación de generar distorsiones en el mercado.
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Ventas a corto sí, pero con transparencia
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