Los medios griegos no destacaban mucho la noticia por si las moscas, pero es significativo el hecho de que el Gobierno que preside Antonis Samaras en Grecia esté estudiando recortar sus ayudas a la todopoderosa Iglesia Ortodoxa. ¿Habrá que esperar a estar -si es que llegamos a estarlo, claro- como Grecia para que aquí hagan lo mismo?
Mi jefe considera que no es lógico que si se está exigiendo un gran sacrificio a la sociedad española, la Iglesia Católica quede exenta de ese sacrificio. Pero no por ser la Iglesia Católica en particular ni nada de eso. El que me paga subraya que cualquier organización de esa índole tendría que apechugar junto al ciudadano y asumir su parte de la carga.
Ha aprovechado mi jefe para comentarme que siempre le ha costado entender el singular tratamiento que ha recibido la institución desde siempre. Y me ha recordado que a día de hoy es una de las poquísimas organizaciones que no se ha visto afectada directamente por la crisis. Lo cual tampoco es fácil de entender teniendo en cuenta la supuesta responsabilidad social que dicen tener los curas.
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