Se ha armado un follón bastante notable con las últimas declaraciones de Rodrigo Rato, alguien que se podría comparar perfectamente con el valido de Carlos IV, Manuel Godoy, que probablemente fuera el español más odiado de su época.
Rato ahora ha salido a decir que el rescate de Bankia no lo deben pagar los contribuyentes. Le hemos preguntado al jefe si comparte la visión que circula por algunos círculos intelectuales, de que ya está bien de tanto cobarde comandando el barco que, una vez depositado en tierra, da rienda suelta a su espíritu vengativo.
El que me paga opina que la lectura de estas declaraciones debería ser algo más pausada. Pero que no obstante Rato va a tener muy difícil contar que ha sido malinterpretado, como probablemente cuente. Y que acaba de tirar una lluvia de piedras sobre su propio equipo.
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