Hoy nos ha caído una buena bronca. Sí, así es. Hemos querido preguntarle a mi jefe por las declaraciones que Artur Mas ha hecho ante la prensa extranjera, a la que ha informado sobre la ayuda que necesitaría Cataluña por parte del Gobierno central para salir del paso. Automáticamente, la prima de riesgo se ha disparado hasta rozar los 500 puntos básicos.
La pregunta era, básicamente, si en opinión del que me paga este tal Artur Mas ha actuado conforme a una estrategia previamente asimilada para tratar de meter presión a Mariano Rajoy (algo así como que si no acude al rescate de Cataluña, España va directa al rescate) o si, simplemente, se le ha calentado la boca.
Mi jefe me ha dicho que esa pregunta tiene que estar contestada por nuestra parte antes de preguntarle a él por sus impresiones. Que para opinar de «algo» hay que conocer el contexto en el que se ha desarrollado ese «algo» puesto que, de lo contrario, dejamos de ser periodistas y nos convertimos en tertulianos. Es decir, en unos cuantos colegas tomando cañas en la barra del bar. Finalmente, nos ha deseado un buen fin de semana. Lo mismo digo.
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Esto no es una barra de bar
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