Esperanza Aguirre lleva una temporada pletórica, afirmando que hay que privatizar esto y aquello (el último sector en el que se ha fijado de manera notable ha sido el de la Educación). Algunos nos hemos preguntado si estas declaraciones son, en realidad, una fachada para iluminar a Mariano Rajoy como un tipo moderado a su lado. Lo que de toda la vida se ha catalogado como «el poli bueno y el poli malo».
Sin embargo mi jefe dice que no es una alternativa descartable, pero que tiene sus dudas. En primer lugar, porque la trayectoria política de Esperanza Aguirre en el pasado no se ha caracterizado por el rigor y, en segundo lugar, porque es bastante probable que Aguirre se crea de verdad esa faceta de ‘lideresa’ del Tea Party ibérico que ha forjado en los últimos tiempos, y que sostiene el hecho de que muchos de sus asesores dentro de la Comunidad de Madrid pertenezcan a esa corriente política.
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¿Están jugando a poli bueno y poli malo?
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