Si la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, se convierte finalmente en la nueva directora gerente del FMI, tendremos a una mujer por primera vez en el cargo, pero también a una especialista legal de Baker & Mckenzie, uno de los grandes bufetes corporativos del mundo. Basta un vistazo a su página web para entender a qué se dedicaba esta especialista antes de entrar en el Gobierno galo. Entre otras lindezas, los hombres y mujeres de Baker & Mckenzie se dedican a ayudar a sus clientes a sortear las investigaciones de la Comisión Europea en asuntos relativos a la competencia, por ejemplo.
Tal vez ese perfil sea el adecuado para impulsar justamente las ideas contrarias a las que defendía entonces. A la postre, Lagarde conoce, o debe conocer, todos los trucos legales que pueden utilizarse para burlas las buenas prácticas. Lo malo de la arriesgada apuesta es que hizo muchas relaciones en los viejos tiempos, como cualquiera, y quizá la atracción del lado oscuros sea demasiado poderosa aún.
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