Para algunos blogeros malintencionados que este fin de semana analizaba las nuevas propuestas del eje francoalemán para rforzar al euro la clamorosa ausencia de cualquier cosa relacionada con cualquier avance en la supervisión financiera común resultaba lo más significativo. No, porque este debate no pueda tener lugar luego en lugar de ahora. Más bien porque no resulta comprensible que alguien olvide a la hora de establecer un marco de coordinación de políticas económicas un asunto tan central para la moneda única como la salud del sistema bancario.
Sobre todo si tiene en cuenta a cambio peticiones de dudosa utilidad y dificil encaje, como renunciar a incluir en los convenios las claúsulas de revisión salarial ligadas a la inflación. Pero ni estas, ni otras críticas, parecen influir sobre una Angela Merkel que aparece como rehén de la gran banca alemana. Ahora, incluso, presiona para que el BCE suba los tipos de interés. ¿Le preocupa la inflación o los márgenes financieros?
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