Propugnamos una nueva metáfora política para países víctimas de atraso político y económico. La hemos denominado “Economía Política de la Transición a la Democracia y el Mercado”. Propugnamos una nueva metáfora política para países víctimas de atraso político y económico. La hemos denominado “Economía Política de la Transición a la Democracia y el Mercado”, por referencia a las dos líneas de conocimiento conocidas en la Transitología: la Transición a la Democracia y la Transición del Comunismo al Mercado.
Como asunto político –el camino del atraso a una transición efectiva- o como tema de gobernanza –el progreso de la transición a la consolidación democrática- la propuesta práctica liga prospectiva, estrategia, política, economía y gerencia pública, para aterrizar en un planteamiento de Economía Política dirigido al pleno éxito nacional, apoyado, en lo medular, por el permanente desarrollo institucional.
Hacia esto último van los tiros. La discrecionalidad y la improvisación, como modos políticos y sociales, son progresivamente cambiados por instituciones firmes, un Estado capaz, políticas profesionales y un permanente celo por el mantenimiento del rumbo, para lo cual, la disposición a las reformas institucionales continuas.
Resulta que América Latina y el mundo están plagados de situaciones nacionales de presencia de populismo, corporativismo, estatismo, autoritarismo, rentismo, clientelismo, prebendarismo, neocomunismo, dictaduras y otras expresiones de insuficiencias en el desarrollo democrático y en el logro de fortalezas económicas permanentes.
Incluso en casos exitosos. Revísense la muy famosa experiencia china, de transición del comunismo al mercado, pero sin impactos democráticos (una transición económica, pero no política); casos como el griego o el español, de avanzada democracia, pero economía volátil y vicios éticos (transiciones políticas y económicas con “volatilidades”); o la experiencia venezolana, de una economía vigorosa y virtuosa transición a la democracia, a mediados del siglo pasado, mediatizadas en poco tiempo, con el resultado de una vuelta a la autocracia y el agregado del desastre económico (una transición política frustrada y regresión al autoritarismo, con pérdida de condiciones para la transición económica).
Hoy, hay los elementos para cuantificar y calificar todos los casos nacionales. Distintos índices lo permiten. El mundo, con meritorias excepciones en zonas nórdicas de Europa y América y algún caso asiático, muestra distintas brechas respecto a los parámetros políticos y económicos deseables.
En general, la Economía Política de la Transición a la Democracia y el Mercado, metáfora para el cambio político y la permanente mejora gubernamental es una real Economía del Cambio Transicional, en cualquier realidad y nivel de desarrollo.
El cambio institucional –atributo negado, sin razón, recientemente a los economistas por el coreano Ha-Joon Chang en el “Hay Festival” de Cartagena- es el preciso quid de la cuestión.
* Santiago José Guevara García
Valencia, Venezuela
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1
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