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Über alles

Más allá de las contiendas financieras, pronto sentiremos el liderazgo alemán en la revolución industrial y energética Se puede ser muy crítico con las reticencias del gobierno alemán a afrontar debidamente los defectos estructurales de la unión monetaria, facilitar un ajuste más suave de las economías endeudadas o favorecer una política monetaria más acomodaticia por el Banco Central Europeo.

Y aunque al final las aguas necesariamente regresan a su cauce natural, la excesiva demora en muchas de las decisiones finalmente adoptadas ha tenido costes sociales y económicos evidentes y ha dejado demasiadas víctimas por el camino. El célebre über alles del himno alemán sonaba más como un por encima de todos que no como el pretendido más que nada.

Sin embargo, pese al sesgo alemán en la gestión de la crisis y la corresponsabilidad de su sistema financiero en el origen del cataclismo, sería un grave error mirar hacia otro lado si aspiramos a un futuro con mejores perspectivas económicas. Industrie 4.0 y Energiewende son dos iniciativas estratégicas del país germano que nos hablan de su compromiso decidido para impulsar una revolución industrial y energética. Son dos casos de lo que por estos lares tanto nos gusta llamar proyectos de país.

Por un lado, la llamada cuarta revolución industrial. Pese a que el escándalo del dieselgate ha sonrojado a todos y destapado las vergüenzas de algunos líderes industriales, el tema estrella de cualquier congreso, reunión o conferencia es la transformación de su potencia industrial aprovechando las oportunidades revitalizadoras de los sistemas ciberfísicos, el Internet de las cosas o el intercambio de información en el marco del Big Data.

Se contratan masivamente ingenieros de software e invierten cuantiosas cantidades en I+D dedicadas a desarrollar nuevos procesos tecnológicos que faciliten una producción más rápida y eficiente y un producto de mayor calidad, dúctil y amoldable por el consumidor final. Es la génesis de una coinnovación cibernética que automatizará la industria, le permitirá generar grandes economías de escala y red y facilitará el mantenimiento de puestos de trabajo de alto valor añadido en el país. Ya no se trata de especializarse en determinadas industrias sino de redefinir la cadena de valor y apropiarse de las tareas de mayor productividad.

Por el otro, la estrategia que está convirtiendo Alemania en un referente de la transformación energética con el uso creciente de fuentes renovables y el relevo de la energía nuclear. El país ya ha cerrado nueve de sus 17 reactores nucleares al tiempo que prevé reducir en un 40% sus emisiones más contaminantes antes de 2020.

Esta revolución es posible tanto por el elevado compromiso social como por el impulso de políticas adecuadas. Aunque a las empresas energéticas tradicionales probablemente les gustaría que la transición se realizara a un ritmo menos acelerado, la percepción de que no hay vuelta atrás es muy mayoritaria porque la sociedad comparte los objetivos estratégicos y una parte importante del protagonismo del cambio ha estado en manos de particulares y cooperativas energéticas que emprendieron inversiones con la confianza que el marco regulador favorable permanecería estable y no sería objeto de avatares políticos e intereses corporativos.

La energía en Alemania es cara pero pocos discuten el sobrecoste que genera el costoso apoyo a las energías renovables pues, desde las primeras leyes que regularon la transición energética, se han protegido los intereses de los pequeños inversores locales facilitando su derecho a suministrar a la red su excedente de energía y recibir un precio garantizado superior a los costes incurridos.

Pese a que el punto de partida de Alemania es más desfavorable, pues sus emisiones de carbono per cápita están entre las más elevadas de la UE, la contundencia en la respuesta nos lleva a pensar que en pocos años puede llegar a ser un referente también en el ámbito de la energía solar y eólica, los vehículos no contaminantes o las viviendas climáticamente neutras.

Decía el malogrado Peter Drucker que el liderazgo se consigue cuando se logra que las miradas apunten más alto, la actuación de la gente alcance el estándar de su potencial y la construcción de personalidades supere sus limitaciones personales. Über alles.

*Josep Lladós, profesor de Economía de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)

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Josep Lladós

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