Quizá la tendencia no se consolide pero los ejemplos empiezan a proliferar. En EEUU y en España, por ejemplo, dos países con muchos más puntos en común de lo que parece. Los Gobiernos de ambos países han optado en los últimos meses por recuperar a figuras ya jubiladas, con prestigio, experiencia y la vida resuelta para que se pongan al frente de nuevos proyectos. Aquí tenemos a un Oliart a quién ya se acusa de haber recibido el encargo de desmontar por completo TVE y en EEUU quizá el mejor ejemplo sea Edward Whitcare.
Whitcare es el presidente del Consejo de Motors Liquidation (antes General Motors), tiene 68 años y se marchó de At&T con una jubilación de oro que, según los cálculos de The New York Times asciende a unos 150 millones de dólares. ¿Es este el futuro? ¿Empresas semi-públicas con tipos duros al frente que no están en el trabajo por el sueldo? Quizá. Lo cierto es que sí es una parte del presente.
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Un nuevo mundo de grandes retos para directivos jubilados
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