La formación liderada por Rivera tiene un juego que puede ser interpretado de dos manera: como “ánimo de reformismo” o como camino para “mantener el status quo”. Actualmente todos los partidos –menos el PP- se declaran conocedores del camino para efectuar el cambio que reclama toda la sociedad, y entre ellos Ciudadanos. Claro que las decisiones tomadas por esta nueva formación crean confusión, o al menos a mí. Su idea es nueva, pero apoyan a lo viejo, a lo cual a veces critican, pero en otras se suman a su hoja de ruta.
¿Y esto cómo se come? Pues mi jefe no ha distado mucho de mi opinión, esta vez -menos mal, no estoy tan perdida- y me ha dicho que el juego de Ciudadanos puede ser interpretado de dos maneras.
Por un lado, la formación liderada por Albert Rivera ha conseguido que los partidos de siempre (PP y PSOE) acepten una serie de principios que no contemplaban en un principio, lo que puede ser entendido como un “ánimo de reformismo”. Pero, por otro lado, sus apoyos para la investidura de Cifuentes en la Comunidad de Madrid o de Susana Díaz en Andalucía pueden ser leídos como el camino para “mantener el status quo”.
Para aclarar este asunto, sólo toca esperar.
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¿Cómo se come a Ciudadanos?
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