El CEO de OpenAI, Sam Altman (izquierda), asiste a un evento en la Cumbre de Acción sobre inteligencia artificial (IA), en París, Francia, el 11 de febrero de 2025 (Foto: EFE - Aurelien Morissard - Pool)
El anuncio marca un giro relevante en la relación entre las grandes tecnológicas de IA y el Pentágono, en un contexto de creciente tensión regulatoria y estratégica en EEUU sobre el uso militar de estos sistemas.
OpenAI desplegará sus modelos de IA en redes clasificadas del Gobierno de EEUU bajo nuevas salvaguardas técnicas
Altman explicó en redes sociales que el acuerdo con el DOD se basa en dos principios clave: la prohibición de la vigilancia masiva nacional y la obligación de mantener responsabilidad humana sobre el uso de la fuerza, incluidos los sistemas de armas autónomas.
Según el directivo, el Departamento de Defensa “coincide con estos principios, los refleja en la legislación y las políticas, y los incorporamos en nuestro acuerdo”. Además, defendió que la seguridad de la IA y la “amplia distribución de beneficios” constituyen la base del proyecto empresarial de OpenAI.
El pacto incluye la prohibición expresa de vigilancia masiva y limita el uso autónomo de armas sin supervisión humana
Altman también destacó la “disposición” y el “profundo respeto” mostrado por el Pentágono durante las negociaciones, subrayando que ambas partes buscan “lograr el mejor resultado posible” mediante la incorporación de salvaguardas técnicas que garanticen el comportamiento adecuado de los modelos.
El consejero delegado anunció que la compañía aplicará FDE (Full Disk Encryption) para respaldar sus modelos y que estos se desplegarán exclusivamente en redes en la nube, como medida adicional de seguridad.
OpenAI reclama que todas las empresas de IA acepten las mismas condiciones para trabajar con el Gobierno federal
Altman pidió al Departamento de Trabajo que ofrezca estas mismas condiciones a todas las empresas de IA, defendiendo que el sector debería estar dispuesto a aceptar estándares similares. También expresó su deseo de que se rebaje la tensión legal y gubernamental en torno a la industria para avanzar hacia “acuerdos razonables”.
Por su parte, el subsecretario de Defensa, Emil Michael, calificó a OpenAI como “un socio confiable y estable” y subrayó que, en cuestiones de “vida o muerte para nuestros combatientes”, trabajar con actores que actúen “de buena fe” resulta determinante en la nueva era de la inteligencia artificial.
El acuerdo se produce después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, ordenara a todas las agencias federales dejar de utilizar el modelo de IA de Anthropic, conocido como Claude.
La decisión llegó tras la negativa del consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, a modificar restricciones de uso para permitir aplicaciones vinculadas a la “vigilancia doméstica masiva” o al desarrollo de “armas totalmente autónomas”. Amodei defendió que su empresa prefería no colaborar con el Pentágono antes que aceptar usos que, a su juicio, podrían socavar valores democráticos.
El nuevo pacto sitúa a OpenAI como proveedor estratégico del Ejecutivo estadounidense en el ámbito de la Inteligencia Artificial, en un momento de competencia tecnológica y debate político sobre los límites éticos y militares de esta tecnología.
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