El Partido Popular quiere servirle un plato de sopa fría al Partido Nacionalista Vasco. Los populares tienen en mente la posibilidad de vengarse del PNV incluyendo nuevas enmiendas presupuestarias en el Senado que liquiden las partidas destinadas a Euskadi. Una decisión que, sin embargo, dependerá en última instancia del Congreso de los Diputados.
Los procedimientos legislativos referidos a los Presupuestos Generales del Estado tienen una ruta definida. Primero deben pasar el corte del Congreso de los Diputados y luego el del Senado. Las cuentas de 2018 aprobaron el examen del Congreso y ahora están en manos de la Cámara Alta, donde los populares cuentan con mayoría absoluta.
El PP ya ha adelantado que tratará de modificar sus propios presupuestos como una suerte de ‘vendetta’ contra el PNV. Para ello, tiene dos opciones: presentar un veto total a las cuentas o proponer enmiendas concretas. El plazo para registrar la impugnación completa de los presupuestos terminó el pasado viernes, por lo que el PP solo puede introducir enmiendas parciales.
Si esas enmiendas parciales suponen un aumento de crédito deben contemplar una baja de igual cuantía en la misma sección. Es decir, si el PP quiere tumbar los 540 millones pactados con el PNV deberá introducir nuevas enmiendas que asciendan, como máximo, a esa cantidad de millones. Los populares ya han adelantado que no tocarán el aumento de pensiones.
Una vez registradas y aprobadas las enmiendas, los presupuestos vuelven al Congreso donde el Gobierno de Pedro Sánchez necesitará una mayoría simple para tumbarlas. Con sumar a los mismos partidos que apoyaron su investidura le sería más que suficiente. Sin embargo, cabe la posibilidad de que las enmiendas del PP dividan ese bloque.
¿Qué pasa si el PP recorta los millones pactados con el PNV para aumentar las inversiones en Cataluña o en agenda social?
Esa circunstancia podría dividir a los partidos que apoyaron a Pedro Sánchez, quien tendría dos meses para tratar de convencerlos de la necesidad de dar ‘luz verde’ a los presupuestos actuales. Una de las razones que, sin duda, esgrimirá el Gobierno socialista es la convocatoria de elecciones anticipadas. Nadie las quiere con Ciudadanos tan fuerte, según las encuestas. Ni siquiera el PP, al que la estrategia de oposición frontal podría volvérsele en contra.
La formación naranja no desaprovechará la ocasión para acusar a los populares de generar inestabilidad económica y constatar que ‘vendió’ a los nacionalistas su mantenimiento en La Moncloa.
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