El discurso de la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), es el de un líder, ¿qué tiene la comunicación de Ada Colau? ¿Qué rasgos de su voz y su forma de hablar transmiten su poder?
Estas preguntas se formula Carolina Pérez Sanz, doctora en Lingüística Aplicada en su blog ‘La voz del poder’ y concluye que sí, “que la de Ada Colau es la voz del líder”. “Es la comunicación transparente y llana del líder que muchos ciudadanos, hastiados con los políticos-de-corta-y-pega, están esperando”.
Esta experta opina que la representante de la PAH se expresa como “el líder auténtico, como el niño actor, es el que vive al máximo y en todo momento su visión, es el que hace realidad su visión”. Y la diferencia de los “malos políticos” que “son los peores actores: hacen de lo que les toca, son lo que les mandan. Leen el papel que les prepara deprisa y corriendo algún asesor, y a menudo ni ven, ni sienten, ni tienen voz propia”.
Para Carolina Pérez Sanz “Ada Colau es la voz de una visión, la visión de que ‘Sí se puede’, que es lo que ella en su fuero interno siente y cree”. “Está convencida de que es necesario cambiar el mundo porque tiene una visión clara de cómo se podría mejorar, recalca.
Su comunicación transmite la impaciencia por hacer realidad su visión: el optimismo porque sabe que sí se puede conseguir y el entusiasmo por los resultados que sabe que se pueden obtener. Pero también refleja la indignación que le generan la situación actual y el inmovilismo de los políticos.
Sincera y clara
A favor del discurso de esta activista, la autora de ‘La Voz del poder’ cita el hecho de que su discurso no esté escrito de antemano, así como el hecho de que utilice palabras poco rebuscadas: “usa palabras normales y sencillas, a excepción de los tecnicismos jurídicos. Es un tipo de lenguaje que podría ser el que usan dos personas que charlan comentando la actualidad.
De su voz dice que “es relajada y natural, algo aguda, incluso puede sonar algo aniñada, lo que se percibe como rasgo de sinceridad, como si estuviera proclamando ‘tengo la voz que tengo’”
Además, la citada experta no observa en ella ningún tipo de tensión vocal: “no hay sobreesfuerzo”. “Esto genera la impresión de que no pretende imponer su criterio por la fuerza. Ella expone sus argumentos con la fuerza interior que le da su total convicción de que son ciertos. Es una personalidad asertiva, no impositiva”, subraya.
“La misma relajación vocal se refleja en la amplísima gama de tonos que emite: desde 110 Hz (LA de la 2ª octava, grave) hasta 415 Hz (LA bemol de la 4ª octava, agudo). Un intervalo tan amplio entre la nota más grave y la más aguda emitidas por una persona está relacionado con una personalidad dinámica, entusiasta y optimista”, explica.
Asimismo, los recursos de énfasis que utiliza la activista parecen espontáneos, no preparados de antemano –aquí meto una pausa, aquí subo el tono, aquí grito…–. «Da la impresión de que las palabras enfatizadas son las que a ella le parecen de verdad las más importantes», destaca la lingüista.
Este detalle produce la impresión de que no habla solo para intentar que el oyente cambie de opinión. Parece que Ada Colau habla con la sincera intención de compartir su visión con el oyente. Tal vez tiene la idea, algo ingenua, de que si se expresa con claridad, el oyente verá lo mismo que ve ella y llegarán a un acuerdo. Este tipo de actitud comunicativa tiene, además, la agradable consecuencia para el oyente de sentir que se le considera inteligente y capaz de comprender ideas y conceptos.
Habla demasiado rápido
Como puntos en contra, dicha lingüista cita Velocidad de articulación: media de 4 palabras por segundo, con picos de más de 5. Demasiado rápido, ¡el oyente se pierde!
También le recrimina que haga pausas muy frecuentes y muy cortas, haciendo notar que “se recomienda que sean algo menos frecuentes y más largas, para que el discurso no resulte tan denso desde el punto de vista semántico y se comprenda mejor.
Además, hace notar que Colau comete muchos errores de vocalización: –dice «examan» por «examen», «despraciar» por «despreciar», o «empreo» por «empleo»– y no se para a corregirlos.
Y emplea palabras apocopadas: pronuncia solo a medias algunas palabras largas, pronuncia las primeras sílabas y el resto es omitido. Por ejemplo, dice «permanente» en lugar de «permanentemente», «mejor» en lugar de «mejores».
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Ada Colau, la voz de un líder
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