El líder de Podemos ha recibido su primera reprimenda en Estrasburgo por pasarse del tiempo establecido para dar su discurso. Martin Schulz ha sido reelegido presidente de la Eurocámara. Pablo Iglesias ha aprovechado el discurso para presentar su candidatura a la presidencia del Parlamento Europeo para lanzar un mensaje de advertencia a los eurodiputados. El líder de Podemos ha avisado de que los parlamentarios deben ser fieles a la ciudadanía que les ha elegido porque a pesar de que “no están en los pasillos de este edificio ni en los hoteles que rodean esta cámara, son soberanos y tarde o temprano pedirán cuentas de lo que se ha hecho en su nombre”.
Esa ha sido uno de los puntos de su intervención, en la que ha destacado también que “el mejor patrimonio de Europa es la voluntad de sus ciudadanos de ser libres y no ser siervos de nadie” porque “eso es la democracia”. Tal y como ha dicho, los pueblos “no lucharon por una Europa en la que sus gentes vivan en el miedo a la pobreza, a la exclusión, al desempleo o al desamparo frente a la enfermedad. La expropiación de la soberanía y el sometimiento al gobierno de las élites financieras amenazan el presente y el futuro de Europa, amenazan nuestra dignidad, amenazan la igualdad, la libertad y la fraternidad, amenazan nuestra vida en común”
Es por ello que, en su opinión, “la creación de nuevas instancias supranacionales no tiene que pagarse al precio de incapacitar a la ciudadanía. Nuestros pueblos no son menores de edad, ni colonias de ningún fondo de inversiones, no conquistaron y defendieron su libertad para entregársela a una oligarquía financiera”. Para el líder de Podemos, “esta manera de funcionar hurta la soberanía de los pueblos, atenta contra la democracia y convierte a los representantes políticos en casta”.
Y además, ha dicho, nos ha llevado a una “deriva autoritaria” que ha hecho que en la periferia europea la situación sea “trágica” porque “nuestros países se han convertido casi en protectorados, en nuevas colonias, donde poderes que nadie ha elegido están destruyendo los derechos sociales y amenazando la cohesión social y política de nuestras sociedades”.
Pablo Iglesias ha hablado de una “alternativa a las políticas de empobrecimiento y al secuestro de la soberanía”, y ha dicho que es el Parlamento Europeo el que “debe estar a la altura, debe demostrar sensibilidad y convertirse en el epicentro de una sacudida democrática en la Unión Europea, una sacudida que frene la deriva autoritaria de la Troika”.
Y tras ello se ha dirigido a los europarlamentarios de los países del sur y del este de Europa para que “voten como griegos, como irlandeses, como portugueses, como italianos, como checos, como polacos, como rumanos, como españoles”, y eviten “este secuestro de la democracia” impulsado por la “gran coalición que impone la austeridad y el totalitarismo financiero”.
No obstante, y a pesar de sus esfuerzos, no ha logrado frenar el pacto de liberales y conservadores, y finalmente el socialdemócrata Martin Schulz ha sido reelegido presidente del Parlamento Europeo.
Reprimenda
Aunque Pablo Iglesias no ha sido protagonista sólo por sus palabras. El líder de Podemos ha recibido su primera reprimenda en Estrasburgo por pasarse del tiempo establecido para dar su discurso. Tras prolongar su intervención más allá de los cinco minutos acordados, ha sido reprobado por el presidente interino de la Cámara por no obedecer las normas.
Sin embargo, el politólogo ha seguido leyendo sus reivindicaciones, por lo que le han pedido que parase “por educación” y cediese el turno al siguiente candidato.
La jornada electoral se celebró en varios puntos de Cataluña y Andorra, donde los socios…
Los resultados de las elecciones autonómicas del 15 de marzo en Castilla y León reflejan…
Tras conocerse los resultados electorales, Abascal ha realizado una breve valoración en la que ha…
Tras el escrutinio, dirigentes de IU y Sumar han reconocido el mal resultado y han…
Además, los populares atribuyen ese retroceso tanto al bloqueo de un Gobierno de centroderecha en…
0 escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre)…