El horizonte a corto plazo no pinta alegre para las vitivinícolas cotizadas españolas que en los últimos meses han visto como ni siquiera las exportaciones eran capaces de asumir la caída de un consumo nacional en mínimos. Los escasos analistas que cubren estas compañías no ven claros en el sector hasta que lleguen las tradicionales compras navideñas.
Si bien las operaciones de amortización de acciones, como la que realizó Barón de Ley en septiembre, y la presencia de inversores extranjeros han conseguido mantener en las últimas semanas su valor frente a los acusados descensos de algunas grandes del parqué, la atonía del consumo español no da lugar, dicen los expertos, a ningún elemento alcista dentro de su cotización a medio plazo.
Las últimas cifras presentadas por Barón de Ley, la bodeguera con más volumen medio de negociación de todo el parqué español, mostraron una reducción de la cifra de negocios del 4% a cierre de junio con respecto al mismo semestre de 2010. Unas cifras que no pudieron salvarse ni con un aumento del 10% de las exportaciones, principalmente hacia Gran Bretaña, Suecia y EEUU. Un panorama que podría empeorar si se cumple la alerta de su presidente, Eduardo Santos-Ruiz, que recientemente ha avisado de que esta caída de ventas podría mantenerse en los próximos meses.
Algo que ya ha podido comprobar su competidora más directa: Bodegas Riojanas. Hoy mismo, ha presentado sus resultados a septiembre, con un descenso del 16,5% en su beneficio neto con respecto al ejercicio anterior. La apuesta por la internacionalización de la bodeguera no ha sido suficiente para amortiguar la caída en el consumo interno de los caldos de Rioja, con lo que su beneficio se ha quedado en los 259.000 euros.
Desde Capital Bolsa, Alberto Castillo únicamente ve la toma de posiciones especulativas en estos valores a la espera de que pueda producirse alguna operación corporativa en el sector, aunque en los últimos meses los rumores al respecto están muy apagados. Lo que sí es cierto es que las bodegueras cotizadas españolas valen en Bolsa de media un 25,5% menos que en 2007, cuando la Bolsa de Madrid se apunto máximos históricos. Con esta depreciación, se han quedado como blanco de posibles OPA dentro de un sector alimentario en el que últimamente se han cerrado grandes acuerdos como la compra de la australiana Foster por la británica SabMiller.
Una apuesta arriesgada, señalan los expertos, por la escasa liquidez de estos valores que negocian entre 7.000 y menos de un millar de títulos diariamente, siendo la menos líquida Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE), donde la mayoría de las apuestas se realizan a largo plazo con la mirada puesta en la percepción de dividendos.
Mientras tanto, según Castillo, solo queda esperar a que la Navidad, cuando el consumo de vino y bebidas alcohólicas aumenta considerablemente, traiga mejores tiempos para las bodegas del parqué nacional. Un esprín final que podría ser capaz de maquillar al cierre de diciembre las cuentas de un año débil en demanda y evolución bursátil para el sector.
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