La operadora del parqué londinense (LSE) se ha lanzado a por la compra de LCH.Clearnet, la única cámara de contrapartida independiente de Europa y líder mundial en negociación de ‘swaps’ y otros derivados. Con este movimiento, LSE quiere resarcirse de su compra frustrada de la operadora canadiense TMX.
Tras varios días de rumores, LSE ha reconocido que está en conversaciones con LCH Clearnet para tomar una parte importante de su accionariado, ahora en manos de los propios participantes de este mercado. Según la prensa británica, la compra podría suponer un desembolso de hasta 1.000 millones de euros para la británica. Sin embargo, la operadora de Londres se ha apresurado a aclarar que la negociación acaba de comenzar y no existe certeza alguna sobre el fin del proceso.
Con la compra de LCH.Clearnet, LSE buscaría enmendar su oferta frustrada por la canadiense TMX y no quedarse como blanco de posibles OPA en el actual panorama de consolidación del sector. Además, la Bolsa de Londres es una de las pocas del mundo que no posee una cámara de contrapartida propia, por lo que además de un importante negocio adquiriría la garantía de cumplir con los nuevos requisitos que la Unión Europea exigirá en breve a los mercados de derivados y de operaciones bilaterales (OTC, por sus siglas en inglés).
La importancia de esta cámara de contrapartida, que sirve como intermediaria entre compradores y vendedores y garantía cuando una de las dos partes incumple sus obligaciones, radica también en sus cifras de negocios. CLH Clearnet, que surgió en 2003 como fruto de la fusión entre las cámaras independientes de París y Londres, es la primera cámara mundial en negociación de ‘swaps’, la segunda en renta fija corporativa y ‘repos’ y la tercera en futuros y opciones.
Precisamente, en el sistema de contrapartida de CLH Clearnet, algunos bancos españoles encontraron financiación a corto plazo, con la deuda soberana como garantía, en los meses en que el mercado de crédito interbancario estuvo cerrado a cal y canto a consecuencia de la crisis económica y de la deuda periférica europea.
Ante la posible fusión de NYSE Euronext y Deutsche Boerse, que daría lugar al mayor operador bursátil mundial, el resto de operadores se afanan en encontrar compañeros de viaje que ayuden a consolidar sus negocios y evitar que sus actores los abandonen para entrar en mercados más activos y líquidos.
Dentro de este proceso de movimientos corporativos, la propia operadora neoyorquina ya había tentado junto con Markit la posibilidad de hacerse con la cámara anglofrancesa el pasado mes de junio, a pesar de contar con su propio sistema de contrapartida. En este contexto, dicen los analistas, debe entenderse también este intento de LSE por hacerse hueco en un mercado que tradicionalmente no ha sido de su interés.
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