La filial cementera del grupo FCC ha seguido un comportamiento errático y plano en Bolsa desde que el supervisor aprobó la operación conducente a su exclusión.
La atonía más absoluta se apodera de Cementos Portland en la última sesión en la que sus accionistas pueden adherirse voluntariamente a la oferta pública de adquisición (OPA) formulada por su matriz, FCC. Además de que su gráfica se queda anclada en los 5,97 euros por acción, el volumen de negociación cae en picado.
A media sesión negociadora de este lunes de última llamada para inversores rezagados, tan solo han cambiado de manos 9.433 acciones de la cementera. Una cota que mucho dista de su media diaria anual e incluso a una más que llamativa distancia de alcanzar la mitad de los cerca de 30.000 títulos que se han negociado en las últimas sesiones.
Los analistas explican esta atonía por dos factores fundamentales que, en realidad, son dos derivadas de un único motivo. El número de inversores que se lanza a aceptar la venta de sus carteras a FCC es cada vez menor por el mero hecho de que cada vez son menos los que aguantan posiciones sin acceder a las condiciones de la OPA. Además, los que quedan convencidos a no vender, optan por aguardar a conocer el resultado final de la puja y obrar en consecuencia antes de que pudiera llegar a producirse la prometida exclusión de Bolsa.
Al término de las dos semanas con las que los accionistas han contado para aceptar la OPA a 6,00 euros por acción, la prima ha quedado reducida a un 0,5%. Aunque ínfima, este lunes es algo más abultada que al comienzo del periodo concedido por la constructora que preside Esther Alcocer Koplowitz, pues entonces se limitaba al 0,3% sobre precio de mercado.
En un comunicado emitido por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), se explicó que la ventana temporal se extendería entre los días 30 de diciembre de 2016 y 13 de febrero de este año. Poco antes de la aceptación de la operación por parte del organismo supervisor, Cementos Portland Valderrivas llegó a cotizar a 6,59 euros por título, un 9,8% por encima del montante ofrecido por la matriz, ya bajo el control accionarial del magnate mexicano Carlos Slim.
La meta final de este proceso es que pueda lograrse para la oferta la adhesión del 20% del capital que aún escapa del control de FCC. En este caso, la operación le supondría a la matriz un desembolso de 64 millones de euros en virtud de los términos aprobados por el supervisor.
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