El organismo público ha cerrado una nueva colocación pactada de papeles a largo plazo siguiendo la estela de otros países europeos a pesar de la incertidumbre política. La reunión del Banco Central Europeo (BCE) del próximo jueves ha puesto sobre aviso al Tesoro Público. Ante la posibilidad de que Draghi pueda lanzar un mensaje contradictorio, las arcas públicas españolas han redoblado este martes su emisión de deuda: una colocación pactada de obligaciones y más volumen del previsto en letras.
En la emisión de la mañana de este martes, el Tesoro ha captado un total de 5.571 millones de euros cuando lo previsto era un máximo de 5.500 millones en papeles a corto vencimiento. A la tarde se ha conocido la celebración de una subasta sindicada en bonos a 30 años de vencimiento, solo a dos días de que el presidente del BCE pueda dar pie a un escenario muy distinto del actual en el mercado de renta fija soberana.
Las letras a 12 meses han supuesto la emisión de 4.696 millones de euros, con un tipo marginal del -0,062%, frente al 0,005% de la subasta anterior. Así, el organismo público retoma la senda que durante tres meses logró aguantar pero que atravesó un bache el mes pasado, cuando los tipos de interés volvieron a ser a favor de los inversores y no de las arcas públicas, como hasta entonces y de nuevo hoy.
En el tramo a seis meses, las letras adjudicadas han alcanzado un montante total de 875 millones de euros. En este caso, el tipo marginal ha alcanzado el -0,0112%, empeorando el -0,052% obtenido en la colocación de hace un mes. Se trata esta de la tercera subasta celebrada en el mes de marzo, que por el momento ha arrojado cifras siempre favorables para la institución pública.
Ya en el recta final de negociación en los mercados oficiales españoles, se ha conocido la celebración de una emisión extraordinaria de bonos a 30 años con los que se han captado 5.000 millones de euros adicionales. No obstante, y según publican agencias, la demanda habría superado los 14.000 millones de euros, reflejando un abultado apetito a las puertas de que el BCE pueda anunciar cambios en su política monetaria.
Estos papeles se han adjudicado con vencimiento el 31 de octubre de 2046 y una rentabilidad de 185 puntos básicos por encima de midswap, el tipo de referencia para este rango en el mercado interbancario de permutas de tipos de interés. En la operación han participado Barclays, Goldman Sachs, HSBC, JP Morgan, Banco Santander y Société Générale.
Con este movimiento, España se suma a otros países europeos que en los últimos días habían optado por operaciones de este tipo aprovechando la relativa calma del mercado de deuda soberana. Italia, Austria y Bélgica son algunas de las economías europeas que habían recurrido a este modelo de subasta con precios pactados para papeles a largo plazo de vencimiento.
La última subasta sindicada que celebró el Tesoro tuvo lugar el pasado 12 de enero. En esa ocasión, el Tesoro colocó 9.000 millones de euros en bonos a 10 años, con una alta demanda por parte de los inversores, pues se superó la cota de los 29.700 millones, según informó entonces el organismo dependiente del Ministerio de Economía.
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