La Agencia Medioambiental de EEUU ha denunciado que también llevan instalado un software ilegal para regular emisiones una nueva serie de motores diésel. El escándalo del trucaje en Volkswagen vuelve a levantar polvareda. Las autoridades estadounidenses consideran haber encontrado indicios de que más motores de los anunciados hasta ahora podrían estar manipulados para alterar a conveniencia la emisión de gases contaminantes y la alerta vuelve a frenar a la industria en Bolsa.
Una vez más, el valor más perjudicado es el propio Volkswagen, cuyas acciones llegan a perder más de un 3% en la Bolsa de Fráncfort. Aunque en los primeros compases de la sesión el gigante alemán del motor apuntaba a mantenerse en la remontada bursátil de los dos últimos días, las nuevas revelaciones que llegan desde EEUU han provocado el regreso al rojo del descalabro.
Las acciones de Volkswagen se colocan como las segundas más bajistas de todo el índice DAX de la Bolsa de Fráncfort. El mínimo intradía de los cruces más pesimistas de la jornada se ha registrado en los 122 euros por título. Un recorte que también ha afectado a su compatriota Daimler. La propietaria de marcas como Mercedez-Benz y Smart se dejaba a media sesión de este martes un 1,5% de su valor.
El mismo porcentaje se dejaba igualmente la gráfica de la también alemana Audi. De los 700 euros que llegaban a atacar sus acciones hace tan solo diez días, a luchar por aguantar los 680 euros por acción. Una cota que, de momento, ha logrado salvar de la crisis generada por las manipulaciones de software de su compatriota.
Las dudas sobre el sector se extendían incluso al otro lado del Atlántico en los compases más madrugadores de Wall Street. Ferrari, recientemente estrenada en la Bolsa de Nueva York, se deja más de un 1% en los primeros cruces del mercado de futuros. No pasa por alto a los analistas que a pesar de negociarse en tierras estadounidenses, sus cuarteles generales están en el Viejo Continente.
Tan solo General Motors y Ford Motor consiguen esquivar un golpe que incluso afecta a la española CIE Automotive, fabricante de componentes de automoción, que se deja en torno a un 3% al ecuador de la sesión europea. Y es que la Agencia de Protección Medioambiental de EEUU ha denunciado que también llevan instalado un software ilegal para regular emisiones los motores diésel de tres litros V6 TDI de 2014 a 2016. Es así, que el escándalo se extendería ahora hasta el Volkswagen Touareg 2014, el Porsche Cayenne 2015, y los Audi A6 Quattro, A7 Quattro, A8, A8L y Q5.
De poco ha servido que la multinacional alemana haya puesto el énfasis de un nuevo comunicado oficial en que “no se ha instalado ningún software en los motores de 3 litros V6 para alterar las emisiones de una manera prohibida”. Sin embargo, sí reconocía que la EPA había notificado a sus cuarteles generales en Wolfsburgo que vehículos equipados con el referido motor “tienen una función de software que no ha sido descrita de manera adecuada” a la hora de solicitar los pertinentes permisos de certificación.
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