El presidente de la privatizada gestora de los aeropuertos españoles no ha soltado palabra sobre un posibles repartos de dividendo en el futuro. Aena se vale por sí misma para plantar cara a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMC). Esa es la tesis que su accionista de control, la estatal Enaire, ha llevado hasta la junta de accionistas de la privatizada gestora aeroportuaria. Con su voto en contra de la petición del fondo TCI, se evita solicitar la mediación del Gobierno en el conflicto abierto con el superregulador.
El punto décimo del orden del día de la primera junta de accionistas en la historia de Aena como cotizada ha sido el único que no ha salido adelante. La estatal Enaire ha hecho valer su posición de control como dueña de un 51% de su capital y ha echado por tierra la petición que el fondo británico The Children’s Investments Fund Management (TCI) había dirigido a un consejo de administración que hace tres semanas ya puso el caso en manos de la Justicia.
La solicitud que había remitido el hedge fund gestionado por el magnate y filántropo Chris Hohn hablaba de dar “instrucciones al consejo de administración para defender los intereses de Aena frente al acuerdo de la CNMC”; un enunciado con el que la directiva de la compañía se habría mostrado conforme. Sin embargo, según fuentes conocedoras del caso, la disensión habría surgido porque el fondo titular de un 7,71% de la gestora española solicitaba “traslado al Gobierno Español” de estas resoluciones para evitar que el superregulador pusiese en peligro los ingresos del grupo.
En este sentido, fuentes próximas a la disputa abierta en torno a la posible restructuración del sistema vigente de tasas aeroportuarias consideran que con el recurso planteado ante la Audiencia Nacional, y que ya ha sido admitido a trámite, hacen “extemporánea” la reclamación del fondo británico. No obstante, el presidente José Manuel Vargas ha comentado en su discurso inaugural de la junta que “la razón nos asiste en este asunto y llegaremos hasta donde haga falta”.
Vargas ha subrayado que “los acuerdos adoptados por la CNMC son contrarios al marco regulatorio vigente en materia de tarifas”, pues la asignación de costes en Aena “se realiza de acuerdo con lo estipulado por la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI). Igualmente, ha recordado que la privatizada compañía ya se ha obligado mediante inclusión en estatutos al cumplimiento de muchas de las recomendaciones de buen gobierno corporativo introducidas por la última revisión del código llevado a cabo por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de Elvira Rodríguez.
Los cinco ejes de Aena
El discurso se ha referido en su parte más extensa a los cinco ejes que Vargas ha defendido como “palancas del cambio” producido en Aena desde su llegada en 2011, cuando “la viabilidad de la compañía estaba seriamente comprometida” a consecuencia de su generación negativa de caja y su elevado endeudamiento. Son: reducción de gastos operativos, desarrollo e implantación de un plan de acción comercial referido sobre todo a las tiendas libres de impuestos, racionalización de inversiones sin comprometer la seguridad, avanzar en la internacionalización de la compañía con operaciones como la de Luton (Reino Unido) y Cali (Colombia) y la adecuación del marco tarifario hacia un modelo “estable y predecible” que precisamente la CNMC ha puesto ahora en tela de juicio.
A la junta en la que se han aprobado los nombramientos de tres consejeros independientes y uno dominical han concurrido accionistas titulares de un 72,221% del capital social de Aena. De estos, 232 accionistas dueños de más de un 51% de la cotizada han estado directamente presentes en la junta celebrada en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, un porcentaje que en realidad alcanza la estatal Enaire por sí sola. De todos ellos, tan solo uno minoritario que se ha definido como “sentimental, no económico” ha tomado la palabra para defender que sólo con una política “lógica” de gestión de infraestructura y con un “trabajo correcto” de los empleados se podrá ganar en imagen y beneficios económicos.
Sin dividendo a la vista
De cara al futuro, Vargas ha destacado que preside una empresa “clave para el desarrollo y la economía de nuestro país” y que es momento de “aprovechar” las oportunidades que ofrece el cambio de tendencia. En esta línea ha destacado que “la economía española ha dado muestras sensibles de su recuperación” con la vuelta al crecimiento tras tres años consecutivos de recesión. Ni una palabra del reparto de dividendo, que la compañía había supeditado a la consecución de un rating de inversión que ya ayer recibió de Moody’s y Fitch.
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