El Papa León XIV (Foto: Stefano Spaziani - Europa Press)
El acto, fijado para este sábado 11 de abril en la basílica de San Pedro, había sido anunciado oficialmente por la Santa Sede esta misma semana como una gran convocatoria de oración por la paz. Durante la ceremonia, León XIV, el primer papa estadounidense, volvió a situar el rechazo a la guerra en el centro de su mensaje público.
“¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!”, proclamó el Papa ante los fieles reunidos en el templo vaticano, en un mensaje dirigido a los gobernantes de todo el mundo. En su intervención rechazó además las mesas “donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”, en una de las apelaciones más duras de su pontificado contra la escalada militar.
El Pontífice evitó citar de forma expresa países concretos, pero enmarcó su reflexión en “esta hora dramática de la historia” y advirtió contra la “locura” de la guerra. Sus palabras llegaron mientras seguían abiertas tensiones internacionales de primer nivel y coincidieron con contactos entre delegaciones de Washington e Irán en Pakistán, un contexto que dio especial relevancia política a su intervención.
León XIV endurece su mensaje contra la guerra y pide sustituir el rearme por mesas de diálogo y mediación
Antes de esta vigilia, el Papa ya había utilizado su mensaje de Pascua para pedir que “callen las armas” y para defender una paz construida desde el encuentro y no desde la imposición. La convocatoria del rezo en San Pedro fue presentada entonces como una prolongación de ese llamamiento.
| Clave del mensaje de León XIV | Contenido |
|---|---|
| Llamamiento central | Detener la guerra y abrir mesas de diálogo y mediación |
| Crítica principal | Rechazo del rearme y de la “exhibición de fuerza” |
| Enfoque del discurso | Advertencia general sin citar países de forma expresa |
| Escenario | Vigilia por la paz en la basílica de San Pedro |
| Contexto | Aumento de los conflictos internacionales |
En su intervención, León XIV denunció que “se sigue crucificando” y “aniquilando la vida” sin derecho ni piedad, y pidió “romper la cadena demoníaca del mal” para construir un mundo sin espadas, drones ni venganza. También cargó contra lo que describió como un “delirio de omnipotencia” cada vez más agresivo y alertó de que los equilibrios de la familia humana están “gravemente desestabilizados”.
Ese tono enlaza con otros pronunciamientos recientes del Pontífice. En los últimos días, León XIV ya había criticado la utilización de argumentos religiosos para justificar conflictos armados y había insistido en que Dios no bendice ninguna guerra.
El Pontífice alerta de un “delirio de omnipotencia” y denuncia la banalización del mal en plena escalada de conflictos
Durante la vigilia, el Papa aseguró además que recibe cartas de niños que viven en zonas de guerra y que esas palabras le permiten percibir el horror y la inhumanidad de decisiones de las que algunos adultos “se jactan con orgullo”. Frente a ello, contrapuso la existencia de miles de millones de personas que desean la paz y a las que instó a construirla cada día en hogares, escuelas y barrios. Esta referencia a las cartas infantiles fue destacada en la cobertura del acto publicada este sábado.
León XIV presentó a la Iglesia como un “gran pueblo al servicio de la reconciliación” y defendió que su misión pasa por anunciar el Evangelio de la paz y proteger la dignidad humana frente a las violaciones continuas del derecho internacional. Asumió además que esa posición puede acarrearle incomprensión y desprecio, pero la situó como una obligación moral en medio del deterioro del escenario global.
La ceremonia incluyó el rezo del Rosario y el encendido de velas de la paz por representantes de distintos continentes, en recuerdo también de san Francisco de Asís, de cuya muerte se cumplen ocho siglos este año. La Santa Sede había planteado esta convocatoria como un gesto coral de súplica pública ante el avance de las guerras.
La Iglesia se ofrece como “pueblo al servicio de la reconciliación” en un acto marcado por el Rosario y las velas de la paz
El mensaje de León XIV refuerza así una línea ya visible desde Pascua: elevar la presión moral sobre los gobernantes para que sustituyan la fuerza militar por negociación política en un momento en el que el Vaticano ha decidido intensificar su perfil público contra la guerra.
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