El empresario Enrique Bañuelos, una de las caras visibles de la explosión de la burbuja inmobiliaria en España, ha logrado su objetivo de reconstruir su imperio constructor en Brasil. Las tres compañías brasileñas controladas por el grupo Veremonte Participaçoes, que tiene como principal socio al millonario valenciano, han anunciado su fusión creando la tercera mayor empresa del sector en el país carioca, con unos activos de 10.000 millones de dólares.
La unificación de operaciones y la consecuente creación de la empresa Agre Empreendimentos Imobiliarios fue anunciada por las constructoras Klabin Segall, Agra y Abyara en un comunicado conjunto enviado a la Bolsa de Valores de Sao Paulo. Los actuales accionistas de cada una de las tres empresas tendrán participación en la nueva compañía, cuyas acciones serán negociadas en la Bolsa de Valores de Sao Paulo.
La nueva empresa emitirá acciones que sustituirán los papeles de las constructoras incorporadas, según el valor de mercado promedio durante los dos meses anteriores a la aprobación de la fusión. Al final del proceso, los actuales accionistas de Agra tendrán el 49,26% de la nueva compañía, los de Klabin Segall el 30,51% y los de Abyara el 20,23%.
El pasado mes de febrero, cuando comenzaron las especulaciones sobre el futuro de las compañías, los medios cariocas comenzaban a advertir sobre la posibilidad de que el español trajese consigo el efecto que en España terminó con la llamada «caída del ladrillo». La prensa local incluso le bautizó como el Donald Trump español o el Señor de los Ladrillos.
Veremonte Participaciones, que ingresó al sector inmobiliario brasileño con la compra del control de Agra, adquirió en marzo pasado el 62,13% del capital votante de la constructora Abyara y un mes después firmó un contrato que le permitió quedarse con el 57,8% del capital votante de Klabin Segall.
Antes del anuncio de la fusión, Agra vendió para Veremonte Participaciones por 189,06 millones de reales (unos 99,5 millones de dólares) la participación indirecta que tenía en Abyara y Klabin Segall.
Esa operación le permitió a Veremonte asumir el 51% del capital social de Abyara y el 43,8% del capital social de Klabin Segall. Ahora el consorcio encabezado por Bañuelos pasará a controlar la empresa resultante de la fusión de las tres constructoras.
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Bañuelos culmina su nuevo imperio empresarial en Brasil
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