Cesta de la compra
El fuerte encarecimiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas en la UE ha marcado el presupuesto de los hogares desde 2019. Los últimos análisis del Banco Central Europeo y organismos nacionales muestran una fotografía clara: hoy, la comida cuesta hasta un tercio más en las grandes economías y mucho más en Europa central y oriental.
La eurozona paga de media un 34% más por la comida que antes de la pandemia
La dispersión entre países refleja los efectos combinados del shock energético, la guerra en Ucrania, los problemas climáticos y la estructura del mercado minorista en cada Estado miembro.
Antes de los ladillos, el texto introductorio debe explicar el contexto general de forma más extensa. En este caso, los datos disponibles permiten trazar un mapa aproximado de cuánto se ha encarecido la cesta básica entre 2019 y 2025, tomando como referencia el índice armonizado de precios de alimentos (HICP). Las cifras varían entre el 28% de Italia, el 37% de Alemania y el 34% de España, hasta superar el 50% en Estonia, Letonia y Lituania, y acercarse o superar el 80% en Hungría.
Hungría registra la mayor subida de alimentos de toda la UE, cercana al 80%
Los países bálticos —Estonia, Letonia y Lituania— afrontan los aumentos más elevados de toda la Unión Europea. La combinación de salarios medios más bajos, alta dependencia energética y fuerte presión en los productos básicos provocó que la cesta de alimentos se encareciera más de un 50% desde 2019, con niveles que siguen muy por encima de la media comunitaria.
La inflación alimentaria en los bálticos ha sido la más persistente desde 2021
En Hungría, el incremento acumulado supera el 80%, el más alto de la UE. La respuesta del Gobierno ha incluido controles de márgenes comerciales y medidas específicas para rebajar el precio de una treintena de productos. Otros países como Polonia, Rumanía o Eslovaquia también han sufrido fuertes incrementos, aunque partían de niveles de precios más bajos que los del norte de Europa.
En las principales economías del euro, el encarecimiento de la comida también pesa. Alemania se sitúa en torno a un 37%, España alrededor del 34%, Francia ligeramente por debajo, e Italia cerca del 28%. Aunque estos porcentajes son menores que en el Este, el impacto en poder adquisitivo ha sido notable porque la proporción del salario dedicada a la alimentación ha aumentado.
Subida acumulada estimada de alimentos (HICP) 2019–2025
| País / grupo | Subida (%) | Comentario |
|---|---|---|
| Zona euro | 34 | Media de la cesta alimentaria |
| Alemania | 37 | Entre las grandes economías, la subida más alta |
| España | 34 | En línea con la media de la eurozona |
| Italia | 28 | Moderada respecto a otros países |
| Francia | ~30 | Estimación basada en datos recientes |
| Estonia | >50 | País báltico, fuerte presión inflacionaria |
| Letonia | >50 | Entre las mayores subidas de la UE |
| Lituania | >50 | Evolución similar a sus vecinos |
| Hungría | 81,6 | Mayor incremento de la UE |
| Polonia | ~40 | Subida intensa desde 2021 |
| Rumanía | ~40 | Aumento elevado con niveles aún bajos |
| Bulgaria | ~35 | Impacto fuerte en hogares vulnerables |
| Portugal | ~30 | Subida relevante pero inferior a la media |
| Países Bajos | ~30 | Inflación alimentaria alta en 2022–2023 |
| Irlanda | ~30 | Nivel de precios muy alto en la UE |
| Dinamarca | ~30 | Cesta entre las más caras del bloque |
La subida de la cesta básica golpea especialmente a los hogares con menos renta, que destinan una parte mayor de su salario al supermercado. En países del Sur como España, Portugal o Grecia, el aumento de precios ha coincidido con rentas más modestas, lo que ha intensificado la sensación de pérdida de poder adquisitivo.
En el Este, la combinación de inflación elevada y salarios bajos ha provocado que muchas familias reduzcan consumo, recurran a productos de menor calidad o dependan de ayudas estatales para alimentos esenciales.
Los analistas identifican cuatro causas principales:
Energía y fertilizantes más caros desde 2021.
Efectos de la guerra en Ucrania sobre trigo, maíz y aceites.
Sequías e inundaciones, especialmente en el sur de Europa.
Márgenes, concentración comercial y tensiones logísticas que han amplificado la subida.
La inflación alimentaria se ha moderado, pero los niveles alcanzados no retroceden. Los precios quedan “anclados arriba” y solo crecerán más lentamente. Las previsiones apuntan a que la cesta básica seguirá siendo cara en 2025 y 2026, aunque la presión sobre los hogares podría aliviarse si los salarios continúan recuperando terreno.
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