Irlanda, el segundo país del euro que solicitó un rescate financiero, parece estar recuperando poco a poco la confianza del mercado. El último guiño ha partido de la agencia de calificación Moody’s, que hace unos días revisó su perspectiva desde «negativa» hasta «estable» pese a mantener la calificación –Ba1- intacta.
«Aunque esta acción de Moody´s tendrá ahora un impacto limitado, su gran significado probablemente se ponga de manifiesto en el futuro», explican los analistas de Citigroup en un informe publicado esta semana. Estos expertos explican que el cambio, en apariencia discreto, de la perspectiva del país aleja las sospechas sobre una futura rebaja de rating e, incluso, alimenta las esperanzas de que abandone el grado de «bono basura» en el medio plazo.
En opinión de Richard Barley, columnista del diario The Wall Street Journal y colaborador puntual en otros periódicos económicos como Expansión, «este es el primer movimiento positivo de Moody’s sobre un uno de los países europeos en dificultades desde que estalló la crisis financiera. En sí mismo ya es algo reseñable, teniendo en cuenta que la agencia de rating ha adoptado un tono más negativo sobre el bloque monetario que Standard & Poor’s, Fitch Ratings y DBRS, que en todos los casos siguen manteniendo a Irlanda firmemente en el territorio del grado de inversión».
De este modo, Irlanda se ha unido a un club selecto: es uno de los tres únicos miembros de la eurozona, junto a Finlandia y Estonia, a los que Moody’s da una perspectiva estable. Y lo más importante, añade Barley, es que «la promoción de Irlanda a terreno estable se basa en factores nacionales, y no en consideraciones sobre la eurozona, lo que implica que el país tiene un mayor control sobre su propio destino».
Esto contrasta con las situaciones que se dan en Portugal y en Grecia, que necesitarán más apoyo de la eurozona, incluido un tercer paquete de rescate total para Atenas (que puede, por cierto, forzar la ruptura de la Troika si esta tríada –formada por el BCE, la Comisión Europea y el FMI- no se pone de acuerdo en las exigencias al país mediterráneo). Moody’s cree que Irlanda va camino de estabilizarse y de reducir la deuda al 119,5% del producto interior bruto en 2014 desde el 123,3% en 2013. El crecimiento no alcanzará los niveles anteriores a la crisis, pero bastará para mejorar la dinámica de la deuda.
Además, con su guiño Moody’s también ha reconocido finalmente que el riesgo de que Irlanda pierda de nuevo el acceso a los mercados financieros es mucho más bajo, tras emitir bonos durante el último año y haber cubierto su objetivo de financiación para 2014. De hecho, los mercados consideran a Irlanda un mejor riesgo crediticio que España o Italia –sus bonos a 10 años rentan en torno a 0,4 puntos porcentuales menos que sus equivalentes españoles e italianos–.
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Irlanda vuelve poco a poco a integrarse en el mercado
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