Las amistades en los mercados me recuerdan a las del patio del colegio; ahora te junto y ahora ya no. De repente los grandes bancos de Wall Street que estaban, no diremos a partir una piña, pero casi, con el señor Barak Obama, se han pasado al bando del candidato Mitt Romney. Sin acritud.
Que a nadie le extrañe, dice mi jefe. Romney tiene en marcha una campaña que a los bancos no les puede resultar más “simpática”, con todo eso de menos impuestos para los ricos.
Dice el señor que me paga el sueldo que el señor Romney “es más próximo y previsible” que el señor Obama, que si consigue ser reelegido, no tendrá otra opción que llevar a cabo cambios sustanciales para modificar la orografía social y económica de EEUU.
Y los bancos son criaturas de costumbres, sobre todo de esas que implican ganar y seguir ganando. Y en este sentido, más familiar les resultará el candidato republicano, que después de todo, ha hecho sus pinitos trabajando para Goldman Sachs.
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Otro chico Goldman en EEUU
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