La independencia de Cataluña amenaza con abrir un nuevo cisma en el Ejecutivo belga. El acuerdo alcanzado el pasado fin de semana para que Carles Puigdemont sea presidente de la Generalitat catalana no sólo deja en una situación comprometida al Gobierno central, sino que trasciende las fronteras españolas y amenaza también la estabilidad del Ejecutivo belga. En concreto, los separatistas flamencos podrían hacer caer el gobierno al comprometer su apoyo a una Cataluña independiente.
En una reunión celebrada en diciembre de los movimientos europeos favor de la independencia, a Jan Jambon, actual ministro del Interior y viceprimer ministro belga, se le preguntó si estaba dispuesto a dejar que cayese el gobierno debido a su reconocimiento de la independencia catalana. Su respuesta fue clara: “no podemos correr el riesgo de perder nuestra credibilidad”.
Jambon es un alto miembro del partido nacionalista flamenco N-VA, el partido más grande de la política belga. Sus comentarios fueron recogidos por una revista en diciembre, pero no han saltado a los titulares de la gran prensa belga hasta ahora, según recoge el diario Politico.eu.
Los vínculos del N-VA con el movimiento independentista catalán vienen de lejos, y en varias ocasiones le ha mostrado su respaldo. Ahora, si el nuevo presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, cumple su promesa de lograr la independencia en un plazo de 18 meses, el gobierno federal belga tendrá que decidir si reconoce al nuevo país o no.
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