La desaceleración económica del gigante asiático pasa factura a sus mercados de valores: las bolsas de todo el globo tiemblan ante la inestabilidad. La Bolsa de China ha pasado hoy por su mayor hundimiento registrado desde 2007. Las medidas que ha tomado el Ejecutivo del gigante asiático para frenar la huída masiva de los inversores no han sido suficientes: de hecho, las caídas se profundizan, y la desaceleración económica en China se va consolidando.
Los mercados de valores del país se desploman. El Shanghai Composite ha caído un 8,5% en la jornada de apertura de esta semana. Incluso, al cierre amenazaba con perder la barrera de los 3.200 enteros, y el desplome ha terminado por afectar a los mercados de valores vecinos: al fin de la jornada, el Hang Seng de Hong Kong se ha dejado más de un 5%.
También han sido notables las caídas en la Bolsa de Japón: el Nikkei 225 cerraba en torno a los 18.500 puntos, con recorte superior al 4,5%, y con el Topix marcando retroceso de un 6%. La inestabilidad en China es tal, por tanto, que hace tambalearse a economías que se presentan más constantes, y la inversión se retrae.
Las cifras de caída son el resultado del empeoramiento de los datos económicos chinos, que se han visto especialmente lastrados por las bajas inesperadas en los niveles de producción del país, y la fuga masiva de capitales en su mercado de valores parece generalizarse. Ni siquiera las nuevas medidas que ha tomado el gobierno chino, como permitir que los fondos de pensiones de gobiernos locales compren por primera vez acciones en el mercado de valores, surten efecto.
De hecho, 800 valores caían hoy hasta el límite diario del 10% en el Shanghai Composite, mientras muy pocos alcanzaban los verdes. El indicador ha cerrado en niveles que no se registraban desde hace más de cinco meses, y ya ha caído hasta un 38% desde que registrara un máximo de en torno a los 5.150 puntos el pasado junio.
De momento, los mercados de valores chinos ya han perdido las ganancias acumuladas durante 2015. Pekín no ha conseguido el que era su objetivo principal, dar apoyo al sistema financiero, y las medidas han demostrado no ser lo bastante fuertes como para evitar el frenazo de la segunda economía del mundo.
La jornada negra en Asia apunta, además, a pasar factura en Europa: de momento, las bolsas del Viejo Continente han abierto hoy en rojos, y se espera otra jornada tensa para la inversión en el continente. Y el pronóstico es el mismo para los mercados al otro lado del Atlántico.
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