El director del comité europeo en el Bundestag, Gunther Krichbaum, advierte a Atenas: “Grecia debe cumplir las condiciones del acuerdo: si no, el dinero no fluirá”. El primer ministro heleno, Alexis Tsipras, demostraba ayer el temor a que la disidencia en su partido frustre el acuerdo en la votación prevista para hoy, así como a perder apoyos en la oposición: el ejecutivo heleno aparcó las votaciones sobre el impuesto para la agricultura y el retraso de la edad de jubilación. Son dos de las reformas que más polémica causan en Syriza, y las medidas contra las que más ha luchado el partido en lo que lleva de legislatura. No obstante, las voces críticas ante tal atraso ya surgen en Europa, y el primero en quejarse ha sido el director del comité europeo en el Bundestag, Gunther Krichbaum.
Tsipras ha pospuesto esa parte de la votación hasta nuevo aviso, por tanto, ante la posibilidad de que un nuevo varapalo disidente azote a su partido. Con el movimiento, el segundo paquete de reformas, que se vota hoy, se queda en la reforma del código civil y de la legislación bancaria.
Se trata de un momento delicado y arriesgado para la autoridad de Tsipras, que va en busca de apoyos y más tiempo. De hecho, el primer ministro lleva días negociando con los díscolos de su propio partido para mantener el gobierno unido.
Pero la prueba más dura de Tsipras se presenta hoy, en la propia votación, en la que no tiene asegurados grandes apoyos. Ya manifestaba ayer abiertamente “el deseo y la esperanza” de que el visto bueno salga adelante, y sin mayores problemas: un nuevo golpe evidenciaría aún más la desunión en el partido, y pondría en peligro la estabilidad del gobierno.
De momento, el Parlamento heleno tiene de plazo hasta la noche de este miércoles para aprobar la modernización del sistema judicial, así como la directiva sobre saneamiento y liquidación de los bancos. Y las tensiones son palpables: el propio portavoz parlamentario de Syriza, Nikos Filis, ha reconocido en declaraciones a la radio que no podrán seguir gobernando “si el miércoles no se consiguen al menos 120 votos a favor” dentro del grupo de gobierno.
La otra cara del problema queda en que los nuevos movimientos de Tsipras han descontentado a Europa. Aunque las reacciones se han hecho esperar, Gunther Krichbaum, director del comité europeo del Parlamento alemán y estrecho colaborador de Angela Merkel, ya ha criticado que el ejecutivo heleno haya aparcado la votación de estas medidas.
“Estaremos pendientes de que Atenas no sólo acepte las reformas, sino que las implante”, ha asegurado Krichbaum al periódico Bild. El político ya ha dado una advertencia este miércoles al ejecutivo heleno: no pueden echarse atrás en sus compromisos de reformas, porque “Grecia debe cumplir las condiciones del acuerdo: si no, el dinero no fluirá”.
Un problema que sería importante para el ejecutivo heleno: Grecia depende de que las autoridades europeas consideren que las reformas se están cumpliendo, y en las fechas previstas. De momento, el país ya ha abonado las cuotas atrasadas al Fondo Monetario Internacional (FMI) y las del Banco Central Europeo, con los 7.100 millones de euros del fondo de rescate del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
No obstante, las previsiones van mejorando. La agencia de calificación estadounidense Standard & Poor’s elevó anoche la calificación crediticia de Grecia dos escalones, hasta el CCC+, y consideró la situación como «estable».
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