El expresidente del Gobierno José María Aznar.
Así se recoge en una anotación de la fundación que preside Aznar, un día después de que Albares –en la sesión de control al Gobierno en el Congreso– reprochara a la diputada Cayetana Álvarez de Toledo su “obsesión” con José Luis Rodríguez Zapatero y rechazara hacer “insinuaciones” sobre expresidentes del Gobierno. “El expresidente Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein y yo no vengo aquí a traer ninguna acusación”, deslizó, recoge Europa Press.
Ante esta contestación, Álvarez de Toledo le recalcó que Aznar “no conoció a Epstein”, pero Sánchez “sí emparentó con Sabiniano” (Gómez), aunque ahora “no recuerda si su suegro le financió la carrera política con el dinero de los prostíbulos”.
Aznar y su mujer, la exalcaldesa de Madrid Ana Botella, aparecen en las facturas de dos paquetes enviados por Epstein entre 2003 y 2004, según se desprende de los archivos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos hace casi dos semanas.
La fundación FAES arremete contra el ministro de Exteriores por sus manifestaciones ante el Pleno del Congreso y le advierte de que “esconderse tras la inmunidad parlamentaria para lanzar insinuaciones calumniosas no es propio” del “rimbombante y arrojado canciller” que tiene España.
“Lo de contestar a las preguntas de la oposición con un ‘también Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein y yo no vengo aquí a traer acusaciones’ es elevar el pellizco de monja a categoría política”, afirma FAES.
Según la fundación, esa “hipócrita timidez podría comprometer la imagen del Gobierno como campeón del progreso y dique global de la marea reaccionaria”. “No hay que andarse con perífrasis. Si se cree que la mención de dos apuntes postales basta para sugerir que Aznar encubría o encargaba actividades ilícitas y/o inmorales, dígase por derecho”, añade.
De esta forma, según la citada agencia, la fundación de Aznar reta al ministro a hacer esa vinculación con Epstein fuera del Congreso. “Si eso lo sostuviera alguien aforado, todos tendríamos, además, la oportunidad de aprender mucho: por ejemplo, acerca de la tramitación de suplicatorios en España”, avisa.
En concreto, los documentos publicados por la Administración de Donald Trump muestran una factura de la compañía FedEx de un paquete de unos 220 gramos enviado por Epstein y su entonces pareja, Ghislaine Maxwell, el 2 de septiembre de 2003 desde Nueva York a La Moncloa a los destinatarios “presidente y Ana Aznar”, que lo recogieron el 4 de septiembre.
El segundo paquete, que pesaba alrededor de 360 gramos, se envió desde la misma dirección pero a la oficina de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) en la calle Juan Bravo de Madrid. Ese envío se registró el 5 de mayo de 2004, apenas dos semanas después de que Aznar dejara la Presidencia del Gobierno, y lo recogieron el 10 de mayo.
Por otro lado, aparecen los nombres de José Aznar, hijo del expresidente, y de Alejandro Agag, su yerno y ex diputado del Parlamento Europeo, en la agenda telefónica de Epstein. En este archivo de cerca de un centenar de páginas, están los correos electrónicos profesionales de ambos. Sin embargo, la aparición de estos nombres en esos documentos no supone ninguna irregularidad o conducta ilícita.
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