Carrito de la Compra
Pese a este menor nivel de precios, la alimentación continúa siendo uno de los gastos estructurales más relevantes para los hogares, en un contexto marcado por la evolución desigual de los precios y los ingresos en Europa.
Tras fijar la cesta media de la UE en 100 euros, el índice de Eurostat permite comparar el coste exacto de los alimentos en cada país con una base homogénea.
España se sitúa por debajo de la media europea en precios de los alimentos, aunque no entre los países más baratos del continente
Con sus 94,6 euros por cesta, España se mantiene en una posición intermedia-baja dentro de la Unión Europea. Es más barata que grandes economías como Francia (111,5 euros), Italia (104 euros) o Alemania (102,9 euros), pero más cara que países del este y sureste europeo.
En el extremo inferior del ranking comunitario se encuentra Rumanía, donde la cesta cuesta 74,6 euros, mientras que Luxemburgo encabeza los precios más altos de la UE con 125,7 euros.
| País | Precio de la cesta (euros) | Diferencia respecto a la UE |
|---|---|---|
| Rumanía | 74,6 | -25,4% |
| España | 94,6 | -5,4% |
| Alemania | 102,9 | +2,9% |
| Italia | 104,0 | +4,0% |
| Francia | 111,5 | +11,5% |
| Luxemburgo | 125,7 | +25,7% |
El contraste es aún mayor si se compara a España con Europa Occidental y los países nórdicos, donde los precios de los alimentos son notablemente superiores. Dinamarca (119,3 euros), Irlanda (111,9 euros) y Austria (110,9 euros) superan con claridad la media comunitaria.
Fuera de la UE, países como Suiza (161,1 euros), Islandia (146,3 euros) y Noruega (130,6 euros) encabezan el ranking europeo de precios más elevados.
España, por tanto, queda claramente por debajo de estas economías, lo que modera el impacto directo de la inflación alimentaria en comparación con el norte de Europa.
Los precios españoles están muy por debajo de los países nórdicos y de Europa Occidental más cara
Más allá del precio nominal, los expertos subrayan que el impacto real depende del porcentaje del presupuesto que los hogares destinan a la alimentación. En la UE, este gasto representa de media el 11,9%, aunque en países de menor renta puede superar el 20%.
España se sitúa más cerca del promedio comunitario que de los países del este y sureste europeo, donde, pese a los precios más bajos, los alimentos absorben una parte mucho mayor de los ingresos familiares.
Factores como los salarios, los costes laborales, el IVA aplicado a los alimentos y las preferencias de consumo influyen directamente en estas diferencias. El índice de precios de Eurostat no ajusta los datos en función de la renta disponible, por lo que no mide la asequibilidad real.
En este contexto, España combina precios moderados con un nivel de renta intermedio, lo que la sitúa en una posición menos vulnerable que otras regiones europeas, aunque la alimentación sigue siendo un gasto estructural relevante para los hogares.
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