Cuba
Y cuando se dice de todo, es de todo. Una vecina, recién operada en un hospital capitalino, fue en estos días a curarse la herida y cual no sería la indicación hospitalaria: “debe traer lo necesario para la curación”.
Sin embargo, casi con categoría de excepción, algunos tratamientos anticancerígenos, bien costosos según tarifas internacionales, son cumplidos no precisamente por milagros divinos.
Un simple sello de cinco pesos, desaparecido en toda la ciudad, sólo se puede encontrar en el mercado negro por veinte veces su valor: cien pesos.
Además de la falta del timbre, el frenesí nunca visto por legalizar documentos porque en eso somos casi únicos en exigir tantos y con sellos, que amplio es el listado.
De modo y manera que de cara a las autoridades y ciudadanía como acompañante, se impone en primer término, poner orden al relajo para luego, en tarea titánica, sepultarlo definitivamente si es que aún podemos discernir entre el bien y el mal.
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El relajo sin orden
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