Banco Central Europeo
La mejora frente al ejercicio anterior se explica por la caída de los gastos netos por intereses, después de que en 2024 el BCE registrara pérdidas históricas por importe de 7.944 millones de euros.
En su comunicado anual, el organismo que preside Christine Lagarde subraya que, pese a los resultados negativos, podrá seguir operando con normalidad y cumplir su mandato de estabilidad de precios.
El BCE acumula tres ejercicios consecutivos en pérdidas, aunque reduce de forma significativa el impacto negativo respecto a 2024
El BCE lleva sin obtener beneficios desde 2021, cuando ganó 192 millones de euros. En 2022 cerró sus cuentas en equilibrio y, desde entonces, ha encadenado tres años en negativo.
Las pérdidas de 2025, al igual que las de los dos ejercicios anteriores, permanecerán en el balance para ser compensadas con beneficios futuros. Como consecuencia, no habrá distribución de dividendos correspondientes a 2025 entre los bancos centrales nacionales de la eurozona.
Las pérdidas de 2024, por importe de 7.944 millones de euros, fueron las mayores registradas en la historia del BCE
El BCE atribuye los números rojos a la política monetaria aplicada en los últimos años para hacer frente a la inflación y garantizar la estabilidad de precios.
En concreto, recuerda que los programas de expansión cuantitativa o Quantitative Easing (QE) obligaron a ampliar el balance mediante la compra de activos financieros, en su mayoría con tipos de interés fijos y vencimientos a largo plazo. Esta estrategia elevó el pasivo del banco central, sobre el que paga intereses a tipo variable.
Las subidas de tipos entre 2022 y 2023 dispararon los gastos por intereses del pasivo, mientras los ingresos de los activos adquiridos crecieron a menor ritmo
Las subidas de los tipos de interés entre 2022 y 2023 para combatir la inflación provocaron un incremento inmediato de los gastos por intereses. Sin embargo, los ingresos derivados de los activos comprados en el marco del programa de compras de activos (APP) y del programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP) no aumentaron al mismo ritmo, presionando los resultados.
El BCE prevé volver a registrar beneficios en 2026 o, como muy tarde, en el ejercicio siguiente. No obstante, esta recuperación dependerá de factores como la evolución futura de los tipos de interés, las tasas de cambio y el tamaño y composición de su balance.
En cualquier caso, la institución recalca que puede operar “eficazmente” y cumplir su mandato con independencia de que registre pérdidas temporales en sus cuentas.
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