La Asamblea contra la Fractura Hidráulica aplaude la aprobación de la ley que prohíbe esta técnica de extracción de gas en Cantabria –también conocida como ‘fracking’-, pero ha advertido de que no es una garantía definitiva y teme que el Ministerio de Industria tumbe el veto aprobado ayer por unanimidad por el Parlamento cántabro.
Este colectivo ha manifestado esta mañana en rueda de prensa su “contenida satisfacción” por la normativa aprobada ayer, porque duda de que la voluntad del Gobierno de Cantabria, que ha sido el promotor de la prohibición, “sea tan firme como pregonan”. En este sentido, recuerdan que uno de los permisos en vigor (Arquetu, zona Saja-Nansa) es competencia exclusiva de la Consejería de Medio Ambiente por lo que el Gobierno autonómico podría anularlo en cualquier momento. Sin embargo, “casi seis meses después de oponerse al ‘fracking’, aún no ha dado un solo paso al respecto”, señalan.
El resto de permisos, otorgados o en fase de concesión, son competencia del Ministerio de Industria. “La confrontación de intereses en este campo entre el Gobierno Central y el Autonómico también es causa de preocupación. Pues desde Madrid, con el ministro Soria a la cabeza, se apuesta abiertamente por desarrollar la fractura hidráulica. Cabría la posibilidad de que desde Madrid se recurriera esta ley, pudiendo dejarla sin valor”, añade la Asamblea contra la Fractura Hidráulica.
Además, este colectivo subraya que en cualquier caso, todos los permisos –que afectan casi a la mitad de la superficie de Cantabria-siguen su curso. “Ninguno parece que vaya a ser derogado; y nuestra recién estrenada ley autonómica tampoco tiene capacidad de derogar ninguno. Con ella solo se prohíbe la etapa final, la fase de fractura”, señalan.
De este modo, las empresas gasistas podrán continuar sus estudios previos y realizar las perforaciones. “Entendemos que nadie invierte, nadie construye los cimientos de una casa que no espera terminar”, sentencia la Asamblea contra el ‘Fracking’.
La fracturación hidráulica o ‘fracking’ es una técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. El procedimiento consiste en la inyección a presión de algún material en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra los hidrocarburos, favoreciendo así su salida hacia el exterior. Habitualmente el material inyectado es agua con arena y productos químicos, aunque ocasionalmente se pueden emplear espumas o gases.
Existe una gran alarma sobre el peligro medioambiental derivado de esta técnica, pues además de un enorme consumo de agua, es habitual que junto con la arena se incluyan multitud de compuestos químicos, cuya finalidad es favorecer la fisuración o incluso la disolución de la roca, y que podrían contaminar tanto el terreno como los acuíferos subterráneos.
El mercado español ha cambiado de rumbo a media sesión en un contexto marcado por…
Antes, el próximo viernes, 27 de marzo, se reunirán en un pleno ordinario donde informarán…
La declaración introduce una ventana diplomática en plena escalada en Oriente Próximo, después de que…
Así lo ha decidido la Sala de lo Penal en un auto, al que ha…
“Las llamas de la guerra en Oriente Próximo siguen propagándose”, ha lamentado el portavoz del…
El movimiento amplía la presión sobre uno de los activos refugio más seguidos por los…