Los Albertos han plegado velas en ACS y ahora los analistas temen que el otro gran accionista de referencia, la familia March, haga lo mismo. Alberto Cortina y Alberto Alcocer han vendido un 3,44% del capital de la constructora para hacer frente a sus compromisos con la banca acreedora.
Ambos empresarios han vendido este porcentaje en bolsa para no tener que aportar más garantías o arriesgarse a que se ejecutasen las garantías iniciales, comprometidas cuando elevaron su participación hace cinco años, si el precio del título de la constructora seguía cayendo.
De este modo, los Albertos pasan a controlar un 9,06% de ACS desde el 12,5% anterior, con lo que ceden a Florentino el segundo puesto de mayores accionistas (12,52%). Los March, que posee un 18,3% del capital de la constructora, son los primeros.
Ahora, algunos analistas no descartan que la familia March venda también títulos de ACS. “Mala noticia para ACS, ya que aunque la motivación de la operación parece estar en la financiación de dichos accionistas, podría alimentar las especulaciones en cuanto a situación accionarial de ACS”, apunta Ahorro Corporación en una nota.
Ya el año pasado, Corporación Financiera Alba, el brazo inversor de los March, salvó sus resultados gracias a las plusvalías de 180 millones de euros que consiguió con la venta de un 5% de ACS, lo que compensó la caída de los beneficios de la constructora.
Ahora, la situación de ACS es mucho más delicada. Su elevado endeudamiento le ha obligado a retirarse de Iberdrola y también a pignorar gran parte de su participación en Hochtief. La compañía ha perdido este año en Bolsa un 43% de su capitalización y muchos analistas esperan un fuerte castigo en sus resultados. Los más pesimistas hablan incluso de pérdidas, con lo que difícilmente podría plantearse un reparto de dividendos a cuenta, a pesar de las necesidades de sus grandes accionistas.
De hecho, en el mercado se rumorea con la posibilidad de que ACS celebre a principios de 2013 una junta de accionistas con idea de aprobar lo más rápidamente posible el reparto de un dividendo que se pagaría contra reservas.
Hasta ahora, la apuesta de ACS por el dividendo en acciones no le ha salido tan rentable como esperaba. Tan sólo uno de cada tres accionistas del grupo ha aceptado el pago en títulos mientras que el 64,48% de su accionariado ha preferido cobrar en efectivo en lugar de aumentar peso en una compañía que pierde un 46% en lo que va de año.
El ‘scrip dividend’ de ACS ha cosechado uno de los porcentajes de aceptación más bajos de cuantas compañías del Ibex 35 se han lanzado a esta modalidad de retribución. Recientemente, Repsol logró que un 63% de su accionariado cobrase en acciones; Iberdrola, más experta en estas lides, un 58% y Gamesa la práctica totalidad de su accionariado.
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