La exposición al ladrillo, los nuevos requisitos de capital, y, ahora, las carteras de cotizadas. El cerco se cierra sobre las cajas tras las advertencias de ayer del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) sobre sus participaciones industriales, que a valor de mercado superan actualmente los 20.600 millones de euros. La cifra es superior al máximo que el Gobierno prevé inyectar para recapitalizar las cajas.
Las carteras de cotizadas no sólo no sumarán capital a efectos de la nueva normativa de Basilea III como hasta el momento, sino que lo restarán, lo que supone un nuevo riesgo para las cajas, que se habían convertido en los principales inversores institucionales de España. En ese sentido se explica el movimiento anunciado por La Caixa a finales del pasado mes, cuando inició una reestructuración de su negocio. Una vez que el proceso esté finalizado, CaixaBank, el nuevo banco de la caja que preside Isidro Fainé, sólo mantendrá las participaciones en Telefónica (5%) y Repsol (13%), cuyo precio de mercado alcanza los 7.900 millones de euros, y en la que acumula unas plusvalías de unos 2.000 millones de euros. El resto de la cartera industrial pasará a Caixa Holding, lo más lejos posible del negocio bancario.
Junto a La Caixa, el Banco Financiero y de Ahorros, el SIP liderado por Caja Madrid, es uno de los grupos con una mayor cartera industrial, en la que destaca el 6% que tiene en Iberdrola, valorado en unos 2.100 millones de euros, y el 15% que posee en Mapfre (1.100 millones de euros). Herencia de Caja Madrid es el 11% del capital social de International Airlines Grup (antigua Iberia), que a día de hoy vale unos 700 millones de euros. El total de la cartera del Banco Financiero y de Ahorros alcanza los 5.940 millones de euros. Entre el SIP de Caja Madrid y La Caixa acumulan un 67% del total de la cartera de las cajas de ahorros.
Ayer, el FSB, del que son miembros 24 países, dio “la bienvenida a las acciones adoptadas hasta ahora por las autoridades españolas para afrontar la vulnerabilidad del sistema financiero”, pero señaló que eran necesarios en España más esfuerzos en la regulación “para asegurar que las participaciones industriales no generen conflictos de intereses u otros riesgos”. Las inversiones de capital de los grandes bancos y cajas españoles en participaciones industriales han caído en términos relativos desde el inicio de la crisis, pero todavía son altas en comparación con otros países con economías desarrolladas.
Las advertencias del FSB se producen en un momento clave para las cajas de ahorros, ya que el Gobierno podría aprobar este mismo viernes el Real Decreto sobre los nuevos requisitos de solvencia a la banca española. En el caso de que las cajas no se conviertan en bancos y salgan a Bolsa, el core capital exigido a estas entidades podría situarse entre el 9% y el 10%, según la ministra Salgado, si bien el mercado ha especulado en los últimos días que la cifra se situará en la parte baja del rango. También se desconoce si el dinero que ha desembolsado hasta ahora el FROB computará dentro del core capital, como es la intención de las cajas.
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