El expresidente de la entidad defiende en el jueves que las nuevas tarjetas opacas emitidas bajo su mandato no eran un complemento salarial, sino una forma de cobro del salario. El expresidente de Bankia Rodrigo Rato se ha sentado esta mañana en el banquillo como acusado en el juicio sobre el supuesto uso fraudulento de las denominadas ‘tarjetas black’. Durante su declaración ante el fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, el también exvicepresidente de Economía ha intentado eludir su responsabilidad en la creación de las nuevas tarjetas opacas emitidas bajo su mandato, al insistir en que estas visas no eran una parte suplementaria del salario, como ocurría con las de Caja Madrid, sino una forma de cobrar la retribución.
“Era un instrumento de liquidez sobre nuestros salarios ya devengados, no un suplemento”, ha explicado Rato sobre las tarjetas emitidas en 2012, cuando la entidad ya se había completado la fusión de Bankia y él era el máximo responsable. Las ha diferenciado en todo momento de las ‘black’ que existían en Caja Madrid cuando él llegó en 2010: en dicho caso, ha insistido el exdirector gerente del FMI a lo largo de toda su declaración, se trataba de un “complemento” a la retribución, un extra; mientras que las tarjetas posteriores eran tan solo una “forma de cobro” del salario, no aumentaban la retribución.
Su intento por distanciarse de la responsabilidad sobre estas tarjetas opacas que empezaron a operar en febrero de 2012, tras anular las anteriores a finales de 2011, no se ha quedado ahí. Aunque ha reconocido que él propuso la creación de las nuevas visas al que fuera director general de la entidad Ildefonso Sánchez Barcoj, se ha desentendido completamente de la puesta en marcha y las decisiones relativas a sus características. Ha negado incluso fijar el límite mensual de 12.000 euros, una cifra que ha considerado “excesiva”.
Las explicaciones que apuntan a que las tarjetas opacas de Bankia eran un “instrumento de cobro” suponen un cambio de estrategia en la defensa de Rato. Hasta hora, se había considerado que las ‘black’ emitidas por la entidad suponían un sobresueldo.
Como las tarjetas dejaron de operar en mayo de 2012 por la nacionalización de Bankia, no es posible saber si el uso de estas tarjetas hubiera excedido del sueldo o no, al no completarse el año. No se puede comprobar, por tanto si eran una forma de pago del salario, como ha defendido Rato, o si se trataba de un extra.
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