Entre 2005 y 2014, los ingresos reales se mantuvieron estables o cayeron para una horquilla de entre un 65% y un 70% de los hogares. Los ingresos de casi dos tercios de los hogares en 25 economías avanzadas de todo el mundo se mantuvieron estables o cayeron entre 2005 y 2014, de acuerdo con un informe de McKinsey Global Institute, que señala que si no se actúa, este fenómeno podría tener consecuencias económicas y sociales irreversibles, ya que buena parte de las familias afectadas ha perdido la fe en el sistema.
La mayoría de las personas que nacen y se desarrollan en las economías avanzadas desde la Segunda Guerra Mundial han asumido que van a vivir mejor que sus padres. La mayor parte de las veces, esa suposición ha demostrado ser correcta: a excepción de una breve pausa en la década de los 70 (con la crisis del petróleo), el crecimiento de la economía y del empleo durante los últimos 70 años ha provocado que las familias experimenten un aumento de los ingresos, tanto antes como después de impuestos.
En el período entre 1993 y 2005, por ejemplo, sólo un 2% de los hogares en las 25 economías avanzadas que incluye el estudio no registró un aumento real de los ingresos.
Sin embargo, este período de bonanza económica podría haber llegado a su fin, según las conclusiones que se desprenden del informe ‘¿Más pobres que sus padres? Una nueva perspectiva sobre la desigualdad de ingresos’ que ha elaborado McKinsey Global Institute. Así, en el período entre 2005 y 2014, los ingresos reales en estos 25 países se mantuvieron estables o cayeron para una horquilla de entre un 65% y un 70% de los hogares, porcentajes que se traducen en unos 540 millones de personas. A pesar de que los subsidios gubernamentales y los tipos impositivos más bajos han mitigado algunos de estos efectos, hasta una cuarta parte de las familias todavía vio una caída de sus ingresos en esta década.
De acuerdo con este estudio, los trabajadores con menor nivel educativo y los jóvenes son los colectivos más afectados, aumentando el espectro de una generación que está creciendo más pobre que sus padres. Si bien la recesión y la lenta recuperación después de la crisis financiera mundial de 2008 están detrás de esta caída de los ingresos de las familias, McKinsey destaca otros factores que a largo plazo jugaron –y seguirán jugando- un papel destacado, como las tendencias demográficas de envejecimiento de la población, la disminución del tamaño de los hogares o los cambios en el mercado laboral.
El informe avisa de que el impacto económico y social es “potencialmente corrosivo”, ya que casi un tercio de los que han visto como no han crecido sus ingresos piensa que a sus hijos les ocurrirá otro tanto y expresa opiniones negativas sobre el libre comercio y la inmigración.
Además, si la tendencia de la última década continúa, el porcentaje de familias con ingresos planos o decrecientes podría elevarse hasta un 70% y un 80%. Incluso si el crecimiento económico se acelera, el problema no va a desaparecer, avisa McKinsey, ya que la proporción de hogares afectados disminuiría entre un 10% y un 20%, pero esa proporción podría duplicarse si el crecimiento está acompañado por una rápida absorción de la automatización del trabajo.
Y como no hay nada más socorrido que un día tras otro, a la vista…
El grupo advierte de que el número real de víctimas mortales podría ser mayor, ya…
La iniciativa, bautizada como “Exilio a Bruselas”, reunirá a especialistas médicos, cirujanos, anestesistas y ginecólogos…
Wright afirmó que los representantes de estas compañías trasladaron al mandatario su disposición a comenzar…
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró que cualquier acción militar tendrá consecuencias…
Así lo pone de manifiesto un reciente informe de Fotocasa, que recoge que en diciembre…