El mercado se segunda mano ahorró el año pasado en España 700.000 toneladas de CO2, lo equivalente a las emisiones que genera el tráfico de Madrid en dos meses y medio. La compraventa de objetos de segunda mano, que vive una ‘edad dorada’ gracias al impulso de las plataformas digitales que invitan al trueque y a la reutilización, no solo se nota en el bolsillo de los consumidores, también en el medio ambiente. Alargar la vida de determinados productos, como muebles, permite reducir las emisiones de dióxido de carbono, aliviando la presión de este gas sobre el planeta.
El estudio ‘Second Hand Effect’ pretende cuantificar el impacto: el año pasado, tan solo en España y en los productos transferidos a través de la plataforma Vibbo (antigua Segundamano.es), se ahorraron 700.000 toneladas de CO2. Para tener una idea de lo que llega a suponer esta cantidad, según el informe equivale a las emisiones que genera el tráfico de Madrid durante dos meses y medio, o el liberado al fabricar 2,9 millones de sofás.
Para realizar el cálculo, se ha tenido en cuenta que cada producto vendido sustituye a la producción de un artículo nuevo equivalente, así como a la gestión de los residuos de dicho producto. Sin embargo, no con todos ocurre lo mismo, pues en el caso, por ejemplo, de los electrodomésticos, el mayor volumen de dióxido de carbono se emite durante su utilización, de forma que este tipo de productos deben ser considerados desde la perspectiva de su ciclo de vida.
En este sentido, el estudio explica que “para poder comprender el beneficio medioambiental que se obtiene mediante la venta de una nevera de segunda mano, tenemos que valorar el impacto sobre el medio ambiente de las materias primas de cada producto, así como de su producción, utilización y residuos finales. En algunos casos, puede que sea mejor comprar un modelo nuevo con mayor eficiencia energética que seguir utilizando un modelo antiguo”.
Mediante el análisis de los objetos vendidos, el Instituto de Investigación Medioambiental de Suecia (IVL), que ha colaborado con el estudio, ha extraído datos medioambientales y posteriormente los ha recalculado como sus equivalentes en kilogramos de dióxido de carbono.
Los productos vendidos a través de Vibbo que más CO2 ahorraron en 2015 son los vehículos, con 0,6 millones de toneladas. “Esto se debe a que los coches y otros vehículos son productos complejos, cuya producción requiere una gran cantidad de energía”, explica la compañía.
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