Lazard, “convencido” de que los bancos emisores pagarán sus cupones no sólo en 2016 sino también en 2017. Los bonos contingentes convertibles (CoCos) de la banca, también denominados AT1, sufrieron a principios de año un fuerte varapalo que prácticamente cerró a cal y canto el mercado, ante la desconfianza que generaban entre los inversores unos títulos de los que las entidades ‘tiraron’ muy generosamente en los últimos años. Sin embargo, poco a poco regresa la calma: mientras la Comisión Europea estudia modos de hacer más seguros estos títulos para los inversores, los analistas consideran que el pánico del mercado ha sido excesivo.
El especialista en deuda financiera de Lazard Frères Gestion François Lavier señala en un informe que el elemento que más penaliza al mercado de AT1 es de “orden técnico”. “Demasiados inversores han optado por esos títulos, seducidos por el cupón elevado y asimilándolos a obligaciones”, reflexiona, para recordar que estos bonos no son obligaciones clásicas, sino instrumentos híbridos de deuda, es decir, que se comportan en la mayoría de los casos como una obligación, pero, en otras circunstancias, su comportamiento es más parecido al de los títulos de renta variable.
El experto de Lazard señala que la “rápida y violenta” caída del precio de los AT1 ha llevado al mercado a la conclusión de que el emisor tendría interés en no reembolsar los títulos en la fecha pactada y transformarlos de facto en títulos perpetuos. “Encontramos esta hipótesis poco creíble, ya que supone la ausencia de mejora en las condiciones de mercado de aquí a dos o tres años como mínimo”, defiende Lavier, que se muestra “convencido” de que todos los bancos emisores de AT1 pagarán sus cupones no sólo en 2016 sino también en 2017>. “Más allá, el ejercicio se torna más en conjetura”.
A juicio del experto, y con independencia del contexto, estos instrumentos “presentan un fuerte atractivo”, ya que “ofrecen una excelente relación rentabilidad / riesgo en comparación a las acciones bancarias”. “En ningún caso han de sustituir una asignación clásica de obligaciones, pero, en el entorno actual, con tipos históricamente bajos y rendimientos modestos, estas estructuras ofrecen una buena rentabilidad a cambio de un suplemento de riesgo generosamente remunerado por la prima actual”.
“Pensamos que los inversores institucionales invertirán cada vez más en este segmento, en su política de diversificación y a través de fondos especializados, y que, por consiguiente, inyectarán una liquidez que se está echando en falta”, señala Lazard.
El regreso de los inversores podría acelerarse además si, tal y como apuntan los rumores, los legisladores europeos abren la mano y les otorgan una mayor protección. En concreto, los reguladores europeos podrían estar considerando vincular el pago de los intereses en los CoCos al pago de los dividendos, un ‘dividend stopper’ que impediría el pago de dividendos y de bonus si el banco no paga el cupón de estos títulos.
Próxima ampliación.
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