Los medios acusan a la banda de Dave Grohl de aprovecharse del trabajo de sus reporteros gráficos. Puede que los Foo Fighters sean una de las mejores bandas de rock del mundo, pero eso no significa que sean también muy respetuosos con los derechos de propiedad intelectual de los fotógrafos que cubren sus conciertos por encargo de los medios de comunicación.
O eso es lo que piensan algunos periódicos canadienses que han decidido plantar cara a las exigencias de Dave Grohl y los suyos. Al parecer la banda ha ido mucho más lejos que el resto de las estrellas en este asunto y su forma de abordar el asunto podría bordear la explotación pura y dura.
Es normal que las estrellas del rock, o de cualquier tipo, hagan firmar a los fotógrafos un contrato que les impida comerciar libremente con las imágenes que obtienen en un evento concreto. Es decir, que los reporteros gráficos se comprometan a que sus fotos salgan sólo en el medio para el que han realizado la cobertura.
Pero, según el acuerdo que los Foo Fighters obligan a firmar a los fotógrafos, la banda tiene el derecho de usar la foto que desee de cualquiera de los reportajes que se tomen en sus conciertos en cualquier medio o formato.
Por si fuera poco, estas condiciones están vigentes para siempre y, además, el grupo no pagará ninguna cantidad a los fotógrafos cuando use las imágenes ni tampoco solicitará su aprobación. Un verdadero atropello, según la opinión de todos los profesionales afectados.
Algunos han ido más lejos. Considera que se trata de una forma de explotación pura y simple. Grohl pretende aprovecharse de la labor creativa de unos trabajadores, y hasta revenderlo o ahorrarse dinero en sus campañas de marketing sin pagar nada a los trabajadores que hicieron las fotos.
Y la guerra ha empezado ya. De momento sólo en Canadá. Pero quizá cunda el ejemplo. Según una información de ‘New Musical Express’, el periódico de Quebec ‘Le Soleil’ envió a último concierto de los Fighters en la ciudad al dibujante de comics Francis Desharnais, que se acreditó como fotógrafo.
Por supuesto, Desharnais firmó el correspondiente contrato. Pero no hizo fotos. El periódico canadiense espera que otros medios, de su país e internacionales, se sumen a la protesta para frenar una mala práctica que podría extenderse entre las estrellas del rock. Esperemos que su iniciativa prospere.
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Los fotógrafos canadienses se enfrentan a los Foo Fighters
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