Imagen de una grupo portando un contenedor en un puerto en China. - EXTENDA
El conflicto arancelario entre China y Estados Unidos ha vuelto a encenderse. Tras el anuncio de nuevos aranceles por parte de la Administración de Donald Trump, el Ejecutivo chino ha lanzado una dura respuesta, exigiendo la cancelación inmediata de las medidas y denunciando su carácter unilateral y desestabilizador.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Comercio de China ha señalado que se opone “firmemente” a los aranceles y que tomará “contramedidas resueltas” para proteger sus intereses. El organismo ha reiterado su postura de que “en una guerra comercial, nadie sale ganando” y que el proteccionismo no representa una solución viable a los problemas económicos internos.
Según el comunicado, la estrategia de Washington “ignora el equilibrio de intereses alcanzado en negociaciones comerciales multilaterales” y perjudica no solo a China, sino también al conjunto del sistema económico global. La subida de aranceles, advierte Pekín, podría afectar gravemente a la cadena de suministro internacional, comprometiendo su estabilidad y eficiencia.
«La historia ha demostrado que el aumento de aranceles no puede resolver los propios problemas de Estados Unidos», señala el texto, que también recuerda que EEUU ha sido uno de los grandes beneficiados del comercio internacional
Los nuevos gravámenes impuestos por Estados Unidos afectan actualmente al 34% de los productos chinos, en una acción que, según el Gobierno asiático, se basa en “evaluaciones subjetivas y unilaterales” que no respetan los principios del comercio internacional.
Desde China no descartan aplicar represalias similares para “salvaguardar sus propios derechos e intereses”, y recuerdan que muchos otros socios comerciales también han expresado su rechazo ante lo que consideran una práctica “injusta” y “coercitiva”.
“El proteccionismo no tiene salida”, concluye el mensaje de Pekín, que sigue abogando por resolver las diferencias mediante “un diálogo equitativo” y negociaciones en pie de igualdad
Este nuevo episodio en la guerra comercial entre EEUU y China no solo agrava la ya frágil relación entre ambas potencias, sino que incrementa la incertidumbre económica a escala global. La inestabilidad comercial y la imposición de aranceles recíprocos podrían tener efectos negativos en los mercados internacionales, generando tensiones en múltiples sectores productivos.
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