¿Tienes una empresa de bricolaje? Esto debes tener en cuenta para garantizar la seguridad

Gafas de seguridad
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La pandemia del covid-19 ha provocado un boom en el mundo del bricolaje. Los días encerrados en casa debido al confinamiento han hecho que muchas personas se hayan dado cuenta de la necesidad de dar un cambio radical a sus casas. De buscar un nuevo estilo para el hogar. Las consultas a estas empresas, así como a las relativas al diseño y al interiorismo, se han disparado en el último año. Un sector en alza que ha propiciado la aparición de muchas empresas, y en el que es clave tener herramientas, pero también es importante contar con los equipos de protección individual adecuados.

El uso de guantes especiales o calzado de seguridad es algo habitual para realizar este tipo de trabajos. No digamos ya las mascarillas o las pantallas, que se han convertido un accesorio más en el día a día. Sin embargo, al igual que protegemos manos y pies, y ahora también el rostro, hay que hacer lo propio con los ojos. La posibilidad de que mientras que cortamos, lijamos o pintamos salte algo a ellos existe: las virutas o el polvo pueden ser un riesgo. La amenaza de que un cuerpo extraño provoque una lesión ocular está ahí, y es algo que no se puede obviar. Por eso, para evitarlo debemos contar en nuestro equipo con unas gafas de seguridad, entre otros elementos de protección.

El simple gesto de ponernos unas gafas de seguridad a la hora de cortar una tabla, pintar paredes o muebles, o realizar cualquier otro tipo de actividad relacionada con el bricolaje nos evitará una visita al médico, y también graves problemas.

Los modelos de gafas al respecto son muy variados. En su mayoría se fabrican de un material, el policarbonato, lo que ofrece el nivel de impacto y, por tanto, protección más alto probado según la normativa EN166. También las hay para proteger contra salpicaduras de productos químicos, es decir, con una función más específica. En este caso, se usa acetato y CR39 para su fabricación.

Más allá de ello, todos estos artículos de protección deben llevar unas marcas obligatorias, como la relativa al fabricante, pero también detallar si tienen un efecto de filtrado o resistencia magnética, o si ofrecen resistencia a daños en la superficie por partículas finas. Incluso, hay modelos resistentes a la niebla o antiempañamiento, y estas son características que deben especificarse.

Además, hay que tener en cuenta que no todas valen para lo mismo. No es igual cortar un metal que soldarlo. En el primer caso, por ejemplo, está el riesgo de que salte una viruta o una esquirla, mientras que en el segundo hay que tener especial cuidado con las chispas y la radiación que se emite.

Por eso es importante que el trabajador conozca qué tipo de protección es la adecuada para cada labor que vaya a realizar, pero también la empresa, que debe contar en su inventario con los equipos necesarios para garantizar la seguridad.