«Queremos justicia»: Comienza el juicio por la tragedia del Loveparade

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En Alemania comenzó hoy con años de retraso el esperado juicio por la tragedia que costó la vida a 21 personas, incluidas dos jóvenes españolas, en un festival de música tecno en Duisburgo. El 24 de julio de 2010 se produjo una avalancha humana en el único túnel de acceso y salida al concierto Loveparade celebrado en una vieja estación de trenes en Duisburgo, en el oeste de Alemania. En el caos murieron aplastadas 21 personas de entre 17 y 38 años, entre ellas dos estudiantes de Tarragona. Otras 652 resultaron heridas.

El proceso, uno de los que más interés ha suscitado en Alemania en los últimos tiempos, dio inicio en un centro de convenciones de la vecina ciudad de Düsseldorf para dar cabida a unas 500 personas.

Cuatro empleados de la empresa organizadora del megaevento y seis miembros de la plantilla del municipio de Duisburgo se sientan en el banquillo por cargos de homicidio y lesión corporal grave por negligencia por los que podrían ser condenados a hasta cinco años de cárcel.

Además afrontan unas 65 querellas particulares de familiares de víctimas y heridos. «Estoy feliz que por fin comience el juicio», dijo Manfred Reissaus, cuya hija de 22 años murió en la tragedia.

«Queremos justicia para los 21 muertos», demandó Rebecca Doll, una mujer de 34 años que sufrió heridas serias al quedar sepultada bajo ocho personas. Contó que sufrió contusiones de pulmón y pelvis y que tuvo que aprender a respirar.

«El evento no debería haber sido autorizado», sostuvo el fiscal general Uwe Mühlhoff al leer el escrito de la acusación. Según Mühlhoff, no se respetaron ni implementaron requisitos de seguridad. Varios de los acusados reconocieron que estos requisitos no fueron cumplidos.

La capacidad de flujo de 82 personas por metro y segundo no era suficiente para la masa de espectadores que se esperaban, agregó el fiscal. «Ustedes sabían del peligro de muerte que pueden causar estas situaciones en las que hay presión».

El plan de seguridad y de prevención de incendios fue presentado en el último momento y el día del festival no se efectuaron controles, prosiguió el fiscal. Esto llevó que se produjese «una densidad en la rampa (de acceso) de varias decenas de miles de personas».

A cuatro empleados de la empresa Lovapent se les responsabiliza de haber planificado un sistema inadecuado de entrada y salida al predio. Tres empleados del municipio son acusados de haber otorgado permisos sin que se dieran las condiciones de seguridad necesarias y otros tres de no haber supervisado correctamente el trámite de autorización.

Las investigaciones de la fiscalía se extendieron durante más de tres años y medio, a lo largo de los cuales se tomó testimonio a 3.409 personas y se analizaron unas mil horas de imágenes de video.

Un tribunal de primera instancia en Duisburgo estudió durante más de dos años la acusación y la desestimó alegando que un informe central de un experto adolecía de serias falencias.

Los fiscales recurrieron el fallo ante el Tribunal Regional Superior, que aceptó abrir juicio. «El tribunal de primera instancia fracasó porque el proceso se puso en marcha después del recurso», dijo Gerhart Baum, ex ministro alemán del Interior y abogado de una víctima.

Versiones periodísticas cifraban los espectadores en 500.000 en lugar de unos 250.000 esperados pero un informe presentado por la fiscalía apunta a que cuando ocurrió el accidente había entre 107.000 y 118.000 personas en el predio y sólo con unas 50.000 se hubiera podido garantizar un movimiento seguro.

El tribunal ha fijado 111 vistas en una carrera contrarreloj porque todos los casos prescribirán de no emitirse un fallo antes de julio de 2020.

No estarán en el banquillo ni el entonces alcalde de Duisburgo, Adolf Sauerland, ni el propietario de la empresa organizadora del evento, Rainer Schaller, que muchos familiares señalan como los principales responsables de la catástrofe. La fiscalía no encontró indicios de que hubiesen tenido alguna influencia.

El Loveparade es un festival callejero de fama internacional que nació en Berlín en 1989 y después fue trasladado a otras ciudades. En su momento de mayor popularidad llegó a reunir a un millón de personas. El evento fue cancelado para siempre tras el accidente de Duisburgo.

El creador del Loveparade, el músico con el nombre artístico de Dr. Motte, espera que la tragedia «sea esclarecida por completo», según dijo a dpa. Matthias Roeingh, como se llama en la vida real admitió que es un problema el hecho de que el caso prescriba en julio de 2020. «Por eso la presión es altísima».