Portugal inunda las instituciones internacionales al calor de su ‘milagro’ económico

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“Hay que tristeza, esta alegría mía, hay qué alegría, esta tristeza tan grande”, Ana Moura (Desfado)

La elección la semana pasada de Màrio Centeno como presidente del Eurogrupo supuso la guinda a una estrategia – y parte de casualidad – que ha colocado a políticos portugueses en los cuadros más elevados de las instituciones internacionales. Altos cargos del BCE, la ONU, el FMI, la UE y la OCDE llevan tiempo ‘falando’ portugués.

El fado que dedica la cantante contemporánea Ana Moura a la contradicción es un ejemplo de lo que es Portugal hoy en día en el mundo de las relaciones internacionales. No existe nostalgia, ni celos ni pérdidas de ultramar. En estos momentos, la economía portuguesa navega con viento de popa (jamás han tenido menos desigualdad que ahora) y los lusos se han convertido en actores principales – al menos como árbitros – del panorama político.

Mario Centeno se sumó con su presidencia del Eurogrupo a una lista encabezada por António Guterres, secretario general de la ONU desde comienzos de este año. Además de Guterres, Vítor Constâncio, vicepresidente del Banco Central Europeo (hasta mayo de 2018) y Vítor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Junto a ellos se colocan Álvaro Santos Pereira y Jorge Moreira da Silva, altos cargos de la OCDE. Moreira da Silva es Director de la Dirección de Cooperación al Desarrollo de la OCDE y Santos Pereira Director de la Subdirección de Estudios de País del Departamento de Economía de la OCDE.

Todos ellos forman ahora la lista de los políticos portugueses más influyentes del mundo, a la que se une Maria João Rodrigues, vicepresidenta de los socialistas europeos.

El perfil neutro y ‘pequeño’ de Portugal, unido al éxito de su economía y a los movimientos estratégicos adecuados llevados a cabo por la diplomacia lusa, han derivado en una presencia abultada de políticos portugueses en grandes sillones. Grandes potencias, por ejemplo, jamás podrían obtener cargos como la Secretaría General de la ONU, que necesita contar con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.

El éxito diplomático de Portugal recuerda en gran medida al de Italia. Tal y como confiesan varios políticos internacionales españoles a EL BOLETÍN, los italianos llevan décadas moviéndose muy bien por las instituciones – concretamente las europeas – en aras de aumentar su influencia.

Los resultados, desde luego, son palpables. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo hasta 2019. Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, Federica Mogherini, la máxima responsable de la política exterior de la UE, y Andrea Enria, presidente de Autoridad Bancaria Europea.

A esa lista hay que sumarle, además, que el presidente del partido socialdemócrata en la Eurocámara también es italiano, Gianni Pitella.