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La estabilidad en el sector financiero

lunes 21 de noviembre de 2016, 00:00h
José Luis Martínez Campuzano, Portavoz de la Asociación Española de Banca
José Luis Martínez Campuzano, Portavoz de la Asociación Española de Banca
Al final, como ven, nos movemos en la relación con los bancos entre la Educación financiera y la Regulación financiera.
Admito que en mi labor diaria me enfrento a dos tipos de planteamientos a la hora de hablar de la estabilidad a futuro de los bancos. Por un lado, el de aquellos que tienen (o pretenden tener) mucha información sobre la situación del Sector. Una información que les permite sacar conclusiones sobre las estrategias y de su desarrollo futuro. Verdaderos expertos sobre sus limitaciones y sobre sus fortalezas. En frente, todos aquellos que se consideran carentes de suficientes conocimientos o información básica a la hora de enfrentarse a las relaciones con los bancos como proveedores de servicios financieros y productos de inversión. Naturalmente, la educación financiera es imprescindible para estos últimos. La mejor educación, que convierta su relación con los bancos en mutua confianza. Y de largo plazo. Por lo que respecta a los primeros, reconozco que mis sentimientos son encontrados. Por un lado, siempre me intento beneficiar de ellos y aprender. Por otro, creo que deberían reconocer que les falta precisamente información y conocimientos. A todos nos falta….¿cómo tener clara la estrategia a seguir cuando muchos de sus fundamentos aún no están escritos? Y en este punto entra precisamente la regulación financiera.

Al final, como ven, nos movemos en la relación con los bancos entre la Educación financiera y la Regulación financiera. La primera se adquiere; la segunda, nos viene impuesta. ¿La estrategia futura de los bancos? Adaptarse al escenario financiero a corto plazo, seguir mejorando la relación con el cliente, y anticiparse a las futuras decisiones de las instituciones: regulación, reformas económicas y política monetaria. Y también enfrentarse a la competencia, tanto entre los bancos como desde fuera del Sector. Esta es la realidad actual de los bancos. Y es una realidad muy complicada. En un mundo donde el coste de capital dobla al ROE, cualquier escenario futuro que pase por pedir más capital a los bancos (europeos, especialmente) conlleva un enorme peso sobre el Sector. Dicho esto, la reciente recuperación que hemos visto de los bancos en bolsa muestra, como no podría ser de otra forma, que más tarde o más temprano los precios en los mercados financieros se tienden a ajustar a su valor.

En términos generales podríamos afirmar que la regulación sobre el sector financiero está justificada por la necesidad de reducir los costes sociales, financieros y económicos derivados de una potencial crisis de los bancos. Al final, limitar el riesgo de una crisis financiera. Pero, sinceramente, es muy difícil realmente evitar totalmente este riesgo. Aunque el fuerte refuerzo y solidez que se ha conseguido en los balances bancarios supone sin duda una importante garantía para el futuro. Lamentablemente, como decía antes, los inversores financieros parece que sólo lo están valorando de forma limitada. Y de forma reciente.

Las medidas macroprudenciales, entendidas en sentido amplío para abarcar la regulación, surgen en Estados Unidos en los años setenta enfocadas en la necesidad de mantener la estabilidad financiera; mientras la política monetaria se enfoca en su labor tradicional de la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, la realidad de los últimos años de crisis hace que esta división no sea tan clara. La política monetaria y la macroprudencial han colaborado desde el inicio de la Crisis para lograr la estabilidad financiera, considerándola como una condición necesaria para reconducir un problema de deuda. Así, la política monetaria ha tomado un elevado protagonismo para estabilizar el mercado financiero en un contexto de subidas en los precios de los activos. Mientras, la política macroprudencial se ha enfocado en el sector financiero para reforzarlo y limitar el daño en caso de problemas de alguna entidad. Pero, he aquí que ahora comienza a cuestionarse la eficacia de la política monetaria para lograr la estabilidad macroeconómica, al mismo tiempo que se admite que los excesos en política monetaria pueden generar una distorsión clara en el funcionamiento de los mercados financieros. ¿Y sobre la regulación? El debate se centra sobre si es la mejor regulación que podría haber en estos momentos. Naturalmente, también sobre la falta en estos momentos de certidumbre regulatoria.

Los bancos se adaptan a la compleja e inacabada regulación. Y asumen el coste vía descenso del margen financiero de los casi nulos tipos de interés. Además, hacen un enorme esfuerzo en educación financiera. Y siguen financiando la economía.
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