Lecturas im-prescindibles

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Empezamos la semana con una noticia que a más de uno le pondrá los pelos de punta sobre todo si comparte piso con un/a ecologista radical. Resulta que una diseñadora francesa ha ideado un curioso sistema para ahorrar agua en la ducha. Elisabeth Buecher, que así se llama la lumbreras, ha creado unas cortinas castigadoras, unas cortinas controladoras que atrapan o pinchan a quien se pasa con el agua. Ella lo llama “diseño de amenaza y castigo”, que “nos hace daño por nuestro bien”, con las que, dice, trata de responder, de una forma peculiar, a la necesidad de luchar contra el consumo excesivo de agua.

Uno de los modelos que presentó hace poco en la Semana del Diseño de Milán va hinchándose mientras la persona se ducha hasta atraparla si tarda demasiado en cerrar el grifo. El otro, bautizado Spiky (puntiagudo), despliega unos pinchos para echar de la ducha a quien se demore más de la cuenta. En el mismo apartado de inventos sadomasoquistas podría incluirse el “Study Ball”, una bola de presidiario con un temporizador que la mantiene unida al tobillo del ‘condenado’ durante el tiempo programado. La bola y la cadena son de acero y pesan casi 10 kilos y se publicitan como solución para estudiantes y trabajadores inquietos con el escalofriante mensaje: “¿Tu hijo no aguanta más de cinco minutos sentado cuando tiene que estudiar? ¿Tus empleados pasan más tiempo charlando en la cafetería que trabajando sentados en su mesa?”. A mi eso de que quien bien te quiere te hará llorar me trae a la memoria formas de educar de otras épocas pasadas, que por cierto no me parecen mejores.

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